Me alegro que Cernuda obrara de forma ética. Al parecer robar el patrimonio cultural cubano no es delito. Si ocurriera en España, se arma la de Dios es Cristo. En Miami hay cubano-americanos decentes. Pero hay gentuza que odia a Cuba. La llamada "mafia" existe. La información que va a continuación se hizo desde Miami. No entiendo porqué no van a Cuba. Cuba no es un nido de serpientes. Todavía no se han comido vivo a nadie.
Aquí muestro una página de un libro original de René Portocarrero. Se trata de "Las Mascaras". Es de mi modesta colección. Jamás se lo venderé a alguien de la chusma de Miami.
A tipos/as como el tal Montaña (o Montana)
Con un portal apodado algo así como "Firmas Press".
Allí insulta a Cuba y a los españoles.
Ver: "El candidato de Castro en Madrid".
Acusa a Cuba de colaborar con ETA Militarra.
Señala a la Embajada de Cuba en Madrid.
Por cierto, nadie ha cerrado o censurado una página indecente.
Claro, se trata de Cuba.
Hay que tragar la mierda de Miami.
Cuba es una nación respetable.
Basta de bloqueo contra Cuba.
Hoy se conmemora un horrible atentado que permanece sin dilucidar: la voladura del buque francés "La Coubre". Así que aprovecho para recordar a nuestros muertos. "El País" no da cuenta de la fecha.
El terrorismo contra Cuba goza de patente de corso. A Cuba le volaron un avión civil y no pasó nada. Iban amigos míos. El padre de una compañera de colegio.
No se los perdono, miserables.
No lo olvido, asesinos.
Algún día lo pagarán muy caro.
Las obras que muestro son de Celia I. Álvarez. Artista cubana. Ha expuesto en Rusia, Mongolia y otros países. Cultiva técnicas digitales.
"Todo se reveló cuando Ramón Cernuda –coleccionista de arte cubano-- llamó a las autoridades de la isla para confirmar si la pintura que a él le vendieron hace dos semanas en una galería de Miami había sido robada del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana. Tomó la llamada la vicepresidenta del museo, Luz Merino: dijo que no había ningún reporte de robo, que iría a las bóvedas a averiguar y tres horas después confirmó que sí. La obra que compró Cernuda fue hurtada de los almacenes de la institución, aún no se sabe cuándo, junto a casi un centenar de piezas valoradas en miles de dólares". (Artículo de "El País" realizado desde Miami, Fla)
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martes, 4 de marzo de 2014
viernes, 20 de abril de 2012
El esperado final de ETA
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| Paisaje de Euskadi |
Ahora es imprescindible que ETA acabe de entregar las armas. Que piensen que no será una odiosa ceremonia de humillación sino sencillamente la consecuencia práctica de su abandono de la lucha armada. Cuando lo hagan habrá oportunidades para la grandeza.
ETA, con 43 años de "trayectoria militar", ya no pierde (ni debería ganar) nada al reconocer abiertamente el inmenso dolor que han causado a las numerosas víctimas. También hubo muertos, y familias destrozadas, entre los militantes de la organización terrorista. No se trata de emprender una obscena clasificación entre víctimas sino de sanar todas las heridas para seguir adelante.
En este contexto prometedor resulta una excelente noticia que el gobierno del PP esté considerando la aplicación del tercer grado, si obtiene la libertad condicional, a Manuel Fernández Pérez de Nanclares, ex etarra detenido en 1992 por colaborar con el comando Vizcaya. Fue cómplice en un atentado a un guardia civil, al dar cobijo en su casa al asesino Javier Martinez.
Fernández Pérez rompió con ETA 10 meses antes del cese de las acciones armadas. Eso es valor.
martes, 28 de febrero de 2012
Lo que resta de ETA
Lo peor que queda de ETA es tal vez un nucleo dirigente irreductible en su ceguera ideológica, que tiene bajo ferreo mando a los presos dispersos por la Península.
Son una trama firme en una abyecta retórica. Renunciaron a la lucha armada pero se descubren zulos debajo de la mesa. No acaban de entregar las armas.
Se instrumentan ridículas reuniones internacionales. Como si para representar al pueblo vasco hiciera falta buscar gente de fuera.
ETA ignora el clamor de las manifestaciones que en definitiva sustentan el que los presos etarras se acojan, si así lo desean, y de forma individual, a las leyes del Estado de Derecho. No todos los presos son asesinos. Ni el grado de responsabilidad es el mismo.
Lo que queda de la organización funciona como el principal carcelero de sus militantes arrepentidos, a los que condena a pagar en cada instante por más de 800 muertos. Tal vez es el peor castigo posible.
De los militantes que viven el exilio, por ejemplo, en países de Latinoamérica, no se puede decir lo mismo ya que disfrutan de una "calidad de vida", en la que se diluye la lejanía de sus familiares y el entorno de Euskal Herria, por más que les pese.
Los prófugos optan por la incertidumbre y saben que sus horas de libertad están contadas.
Así las cosas, suenan un poco huecas las declaraciones de la izquierda vasca cuando no le plantan cara de una buena vez a ETA.
En parte lo comprendo: ETA todavía da miedo.
Son una trama firme en una abyecta retórica. Renunciaron a la lucha armada pero se descubren zulos debajo de la mesa. No acaban de entregar las armas.
Se instrumentan ridículas reuniones internacionales. Como si para representar al pueblo vasco hiciera falta buscar gente de fuera.
ETA ignora el clamor de las manifestaciones que en definitiva sustentan el que los presos etarras se acojan, si así lo desean, y de forma individual, a las leyes del Estado de Derecho. No todos los presos son asesinos. Ni el grado de responsabilidad es el mismo.
Lo que queda de la organización funciona como el principal carcelero de sus militantes arrepentidos, a los que condena a pagar en cada instante por más de 800 muertos. Tal vez es el peor castigo posible.
De los militantes que viven el exilio, por ejemplo, en países de Latinoamérica, no se puede decir lo mismo ya que disfrutan de una "calidad de vida", en la que se diluye la lejanía de sus familiares y el entorno de Euskal Herria, por más que les pese.
Los prófugos optan por la incertidumbre y saben que sus horas de libertad están contadas.
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| Logotipo de ETA |
En parte lo comprendo: ETA todavía da miedo.
martes, 31 de enero de 2012
El lento final de ETA
Los planteamientos del Ministro de Interior respecto a la gestión de la paz frente a ETA no han podido ser más claros y directos. Tal vez se resumen en la necesidad de entrega de las armas por parte de lo que quede del aparato armado, la petición de perdón a las víctimas, y resarcimiento del daño causado. Son requisitos mínimos para respaldar con hechos el abandono de la lucha armada.
Amaiur objetó que se trataba de más de lo mismo. Pero no es así porque, según datos de Interior, ETA mantiene al 95% de sus presos como algo parecido a rehenes espirituales suyos, exigiéndoles que no se atengan a los requisitos penitenciarios y legales de un Estado de Derecho.
Da que pensar, ¿será por miedo?. Por temor a las consecuencias, por ejemplo respecto a sus familiares. El enorme apoyo ciudadano en manifestaciones a favor del acercamiento de presos al País Vasco debería ser tenido en cuenta por ETA: la paz no se hace con palabras altisonantes sino con decisiones.
El tratamiento individualizado de cada recluso etarra, al que se ha referido el Ministro de Interior es legal y razonable. Como también lo es que se contemplen casos de presos enfermos. O de aquellos que sin haber incurrido en graves delitos de sangre, ya tengan cumplida gran parte de sus condenas, como solicita Amaiur.
El acercamiento de los presos etarras al País Vasco debe ser para aquellos que se han liberado de la mancuerna de ETA. No se puede ser etarra para ciertas circunstancias y demócrata para otras.
A muchos presos de ETA todavía les queda toda una vida por delante. Seguramente la van a disfrutar mejor si se liberan del miedo y de la culpa. Eso pasa por reconocer sus responsabilidades. Nadie se humilla al pedir perdón.
Amaiur objetó que se trataba de más de lo mismo. Pero no es así porque, según datos de Interior, ETA mantiene al 95% de sus presos como algo parecido a rehenes espirituales suyos, exigiéndoles que no se atengan a los requisitos penitenciarios y legales de un Estado de Derecho.
Da que pensar, ¿será por miedo?. Por temor a las consecuencias, por ejemplo respecto a sus familiares. El enorme apoyo ciudadano en manifestaciones a favor del acercamiento de presos al País Vasco debería ser tenido en cuenta por ETA: la paz no se hace con palabras altisonantes sino con decisiones.
El tratamiento individualizado de cada recluso etarra, al que se ha referido el Ministro de Interior es legal y razonable. Como también lo es que se contemplen casos de presos enfermos. O de aquellos que sin haber incurrido en graves delitos de sangre, ya tengan cumplida gran parte de sus condenas, como solicita Amaiur.
El acercamiento de los presos etarras al País Vasco debe ser para aquellos que se han liberado de la mancuerna de ETA. No se puede ser etarra para ciertas circunstancias y demócrata para otras.
A muchos presos de ETA todavía les queda toda una vida por delante. Seguramente la van a disfrutar mejor si se liberan del miedo y de la culpa. Eso pasa por reconocer sus responsabilidades. Nadie se humilla al pedir perdón.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Su Majestad traga sapos por Navidad
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| Aitona en Ochagavía |
El rey pierde toda majestad. La cara se le queda como si le hubieran administrado una sobredosis de botox. El representante de Amaiur, muy conjuntado, trata de quebrar el ambiente helado acercando la mano al regio hombro, pero el rey lo deja tieso parado.
Y un pequeño detalle:la presencia de un hombre espectante en una esquina, dispuesto no se sabe a qué. Con obvia cara de pocos amigos en plan como de gorila de discoteca de polígono industrial, aunque se trate de un honorable funcionario de seguridad.
Para añadir un poco de morbo, al vis a vis, el representante de Amaiur había sido compañero de equipo de Urdangarín. Doble sapo para el rey.
Menos mal que nadie sacó una ikurriña.
Las cosas terminaron pronto y bien. El vasco estuvo en su sitio y el rey aguantó el tipo hasta verlo desaparecer de su regia presencia.
En fin, que muerta ETA deben acabar ciertas rabias.
viernes, 25 de noviembre de 2011
Una belleza asesina
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| Centro Kennedy en Cabo Cañaveral |
Pero lo que quiero comentar es el sesgo que le dieron algunos periodistas a la noticia. La manifiesta fascinación de franca naturaleza sexista, que la asesina López Riaño ejerció sobre ciertos "informadores", más atentos a su 180 cm, el pelo largo y ondulado y los inquietantes ojos verdes.
Nunca he leido una descripción tan sensual sobre ninguno de los con frecuencia fornidos etarras que como López Riaño llevan en sus espalda un buen número de víctimas.
Es más, los plumíferos, perdidamente deslumbrados, cayeron en la grosería de dar cuenta del notable apetito sexual de una mujer, activa en ETA desde los 18 años, que a sus 47 años ha pasado buena parte de su vida en diferentes cárceles y ahora se encuentra en Nanclares de Oca, como consecuencia de la política de acercamiento a los presos etarras que se desvinculan de la banda armada.
López Riaño, alias "la tigresa" , pese a sus veleidades e indisciplinas, llegó a lo más alto en lo que a criminalidad se refiere. Y aquí están los machistas a los que enseguida se les ve el plumero. El mal no conoce género o condición. Cuando las mujeres se lo proponen no digo yo si no lconsiguen destacar hasta en una organización como ETA, con predominio marcadamente masculino en sus órganos de dirección.
Otra gota de la misma semana: el rey se pegó un notable tortazo que le dejó un ojo muy morado y una pequeña cicatriz en la nariz. El hombre no dejó de cumplir sus deberes reales y allí estaba dando el real callo en la presentación de embajadores.
Para una entrega de premios se apareció con una gafas oscuras que le otorgaban una pinta francamente jocosa. Me gustaría saber qué tacos profirió el monarca cuando, desprevenido e inocente, se le vino la puerta encima. El asunto ha sido calificado por Zarzuela como "accidente doméstico", sin que tenga que ver para nada Su Majestad la Reina Doña Sofía.
The last but not the least, es algo sobre el último libro de Pilar Urbano, esta vez sobre Su Majestad Don Juan Carlos.
En el texto, que recorre la historia de España en relación con la figura real, hay un curioso acápite en que se vincula a ETA con la CIA en el atentado contra Carrero Blanco.
La periodista señala que "el expediente del caso había desaparecido". Así que uno no llega a poder tragar a gusto la trama, en la que se afirma que "el vínculo con la agencia estadounidense" lo puso el PNV.
A juzgar por el éxito que tuvo la banda armada, (un comentario diría que habían puesto en órbita el coche del militar) dificilmente recibiera "colaboración" directa de la CIA, más bien pudo ser de la entonces inexistente NASA. Pero el toque "top secret" supera con creces cualquier realidad y sube las ventas.
sábado, 22 de octubre de 2011
Gora Euskadi Askatasuna
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| Foto original tomada en Ochagavía |
Alguien, un ex miembro de E.T.A., me habló de un grupo independentista que utilizaba la "lucha armada" para "liberar" Euskadi.
El asunto me sonó muy raro. Que el Che Guevara se alzara en Bolivia para hacer una revolución campesina, podía tener algún sentido. Pero una guerrilla en Europa era poco creible.
Pero no obstante escuché con gran atención.
Aquella persona se refirió a "gudaris" (combatientes, soldados). Y a una nación supuestamente "invadida".
El sonido de la palabra "gudari" me resultó atractivo. Después de todo yo vivía en una sociedad socialista siempre amenazada y que era menester defender con las armas. El fusil AK-47 no me era ajeno. Todo el mundo estaba llamado a participar en ese combate interminable.
Pero mi experiencia en Madrid en 1985 pronto me mostró la verdadera cara de E.T.A.
Vivía en la calle Alberto Alcocer y una tranquila mañana de verano, cuando Madrid parecía dormitar me sobrecogió el ruido de una inequívoca explosión.
Luego supe que había sido un coche bomba detonado al paso de un furgón de la Guardia Civil en la Plaza de Perú.
Desde ese momento sentí verdadero miedo. Y no era para menos.
Tanto1985 como 1986 fueron años "de plomo" en la lucha de la Guardia Civil y la policía contra esa plaga.
Los detalles de lo que no dudo en calificar como una epopeya, con gran constancia y valor, se puede conocer en una exposición on line abierta en el web de la Guardia Civil. http://www.guardiacivil.org/
Vencida ETA, llega la hora tal vez más compleja, que pasa por que se haga justicia, en la medida de una sociedad democrática.
Los presos de ETA podrán sentirse bastante libres sin los chantajes de la organización armada. Los que hayan cumplido condenas pues que busquen la manera de reintegrarse a la sociedad. Tal vez necesiten de una ayuda que no se les debe negar.
Supongo que para alguien que, por orden de una organización altamente jerarquizada y despótica, ha asesinado a un semejante, debe ser muy dificil volver al mundo real.
Matar causa un daño real en el cerebro. Lo han comprobado neurofisiólogos con ex soldados estadounidenses.
Tal vez los jovenes procedentes de la "kale borroka" que alguna vez pensaron que combatían por una causa justa, terminaron enfrentándose a la triste realidad de haberse convertido en asesinos.
Quiero pensar que existe una posible esperanza: entregar las armas, sin condiciones, truco o cortapisas.
(No sé que papel pinta Kofi Anan en la derrota de ETA.)
Que los miembros de la banda, los presos, aquellos en búsqueda o los residentes en el exterior den la cara.
Fuera las capuchas. Armas sobre la mesa.
Que pidan perdón a las familias de las víctimas.
Que prime el respeto y el cariño para todas las víctimas habidas en 44 años.
Y entonces, sin rencores, con justicia, se podrá empezar a construir una sociedad saneada.
Se necesitará mucha generosidad y grandeza por parte de los/las damnificados.
viernes, 21 de octubre de 2011
ETA abandona la lucha sin entregar las armas
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| Logotipo de ETA. |
ETA deja más de 800 víctimas: niños, mujeres y hombres de toda condición.
No cabe perdón ni olvido para los asesinos.
Es menester que se haga justicia.
Sin encarnizamiento, pero justicia.
Y que la justicia abarque a todas las víctimas, que es lo que se espera en una democracia.
viernes, 23 de septiembre de 2011
Presos y presas de ETA se suman al acuerdo de Gernika
viernes, 2 de septiembre de 2011
Etarras balseros
La noticia resultaba mínima y casi deleznable.
Aparecía en la primera de El País, que abría con la foto de familia de los gobernantes europeos, Sarkozi y Merckel en primera fila, reunidos para reconducir el futuro de Libia, y sobre todo asegurarse de que no falle la producción de petróleo.
Leí dos informaciones sobre crímenes en Latinoamérica: en Mexico, en Argentina. dos periodistas y una niña de 11 años respectivamente.
Repasé ávidamente todas las cabeceras, hasta dar con un titular curioso que daba cuenta de la captura en aguas venezolanas, de tres etarras salidos desde Cuba a Venezuela.
Los prófugos habían alquilado una embarcación de paseo patroneada por un haitiano.
Su intención era abandonar definitivamente Cuba, donde habían permanecido en torno a 20 años.
Imaginé su salida desde la Marina Hemingway: el calor sofocante, el cielo límpido.
En una carta a El País habían dado cuenta de sus motivos: se quejaban de vivir en un régimen carcelario, que los dejaba en un vacío legal. Sin papeles.
Para cualquier gestión les hacían dirigirse a las autoridades españolas.
Su intento de fuga deja algo descolocados al resto de etarras residentes en la isla caribeña.
Podrían, es un decir, aprovechar y ponerse al día con la justicia, liberarse de una vez por todas del genuino oficio carcelero que pesa sobre ellos: el de ETA.
Los días de la organización terrorista están contados. Ellos/as lo saben.
A ver si no terminan exilados en Haití.
Aparecía en la primera de El País, que abría con la foto de familia de los gobernantes europeos, Sarkozi y Merckel en primera fila, reunidos para reconducir el futuro de Libia, y sobre todo asegurarse de que no falle la producción de petróleo.
Leí dos informaciones sobre crímenes en Latinoamérica: en Mexico, en Argentina. dos periodistas y una niña de 11 años respectivamente.
Repasé ávidamente todas las cabeceras, hasta dar con un titular curioso que daba cuenta de la captura en aguas venezolanas, de tres etarras salidos desde Cuba a Venezuela.
Los prófugos habían alquilado una embarcación de paseo patroneada por un haitiano.
Su intención era abandonar definitivamente Cuba, donde habían permanecido en torno a 20 años.
Imaginé su salida desde la Marina Hemingway: el calor sofocante, el cielo límpido.
En una carta a El País habían dado cuenta de sus motivos: se quejaban de vivir en un régimen carcelario, que los dejaba en un vacío legal. Sin papeles.
Para cualquier gestión les hacían dirigirse a las autoridades españolas.
Su intento de fuga deja algo descolocados al resto de etarras residentes en la isla caribeña.
Podrían, es un decir, aprovechar y ponerse al día con la justicia, liberarse de una vez por todas del genuino oficio carcelero que pesa sobre ellos: el de ETA.
Los días de la organización terrorista están contados. Ellos/as lo saben.
A ver si no terminan exilados en Haití.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Hay un atroz silencio
Hay un silencio atroz a mi alrededor
unos pasos ya desaparecen
una puerta que se ha abierto o cerrado
un disco que empieza a funcionar
Era mejor escuchar el silencio
y en el silencio voces de mujeres
Voces de mujeres que todavía vibran
Voces de mujeres que empiezan a oirse
Voces de mujeres que a veces callan
y de nuevo el silencio para escuchar
Voces de mujeres que vibran para hacerme vibrar.......
El calor y el frío se apoderan por momentos de mi cuerpo
Y paso de uno a otro respectivamente.
Me hará falta valor.
Y de esta tempestad de sensaciones tendré que salir.......
Autora: María Dolores González Kataraín (Yoyes) (1979)
Para Luis María Lizarralde. Ex preso de ETA. Que ha tenido el valor de pedir perdón a sus victimas. Y de otorgarles en compensación una parte de su casa señorial Idiakez-Ederra, sita en el centro de Azkoitia (Guipúzcoa) Euskadi. Hasta la victoria siempre.
unos pasos ya desaparecen
una puerta que se ha abierto o cerrado
un disco que empieza a funcionar
Era mejor escuchar el silencio
y en el silencio voces de mujeres
Voces de mujeres que todavía vibran
Voces de mujeres que empiezan a oirse
Voces de mujeres que a veces callan
y de nuevo el silencio para escuchar
Voces de mujeres que vibran para hacerme vibrar.......
El calor y el frío se apoderan por momentos de mi cuerpo
Y paso de uno a otro respectivamente.
Me hará falta valor.
Y de esta tempestad de sensaciones tendré que salir.......
Autora: María Dolores González Kataraín (Yoyes) (1979)
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| Logotipo de ETA. Sopelana, Bilbo (Prohibida la reproducción) |
viernes, 4 de marzo de 2011
ETA is a terrorist organization: for "The Guardian"
El respetable periódico británico "The Guardian", debería purgar su extenso libro de estilo.
ETA no es precisamente, con más de 800 muertos y/o afectados, que somos todas las personas decentes de cualquier pueblo de España, una "organización separatista y/o independentista vasca" (separatist vasc organization).
Los vascos y vascas somos muy señores.Somos un pueblo muy antiguo. Somos un país pacífico. Somos una nación, según los términos sociológicos.
La pifia de "The Guardian" sale en un pésimo artículo donde daban cuenta de la aparición de "SORTU". Sir/Madam: You should bettter write: "the terrorist organization ETA".
Y si quieren ser más rigurosos también podían explicar lo que significa "ETA" en euskara, euskera, Eukadi, Vascongadas,....).
ETA no es precisamente, con más de 800 muertos y/o afectados, que somos todas las personas decentes de cualquier pueblo de España, una "organización separatista y/o independentista vasca" (separatist vasc organization).
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| Logotipo de ETA (Sopelana, Bilbo) |
La pifia de "The Guardian" sale en un pésimo artículo donde daban cuenta de la aparición de "SORTU". Sir/Madam: You should bettter write: "the terrorist organization ETA".
Y si quieren ser más rigurosos también podían explicar lo que significa "ETA" en euskara, euskera, Eukadi, Vascongadas,....).
miércoles, 2 de marzo de 2011
Un imperio de mentiras:la CIA y los medios periodísticos occidentales.
Global Research E-Newslett: crgeditor@yahoo.com, alinaquevedo@yahoo.com
An Empire of Lies: The CIA and the Western Media
By Jonathan Cook
(Una introducción en castellano obsoleta y deleznable.
El escritor y periodista Jonathan Cook, residente en Nazareth, Israel, comenta la publicación por "The Guardian", prestigioso diario británico, beneficiario de WikiLeaks, de lo que ya es sólo una historieta para lectores compulsivos. Los muertos de la guerra de Irak ya son también material de hemeroteca. Daños colaterales. El "refugiado" irakí Rafeed al-Janabi, alias para la Agencia Central de Inteligencia (CIA), "Curbeball", que es una denominación procedente del deporte estrella en EEUU. Y que tal vez viene a ser algo así como "bola jorobada". Pues el "bola" para sus íntimos, aportó datos al parecer fidedignos y objetivos en cuanto a la presencia de laboratorios de armas de extermino en masa en Irak. Específicamente, parece que profundizó en posibles agentes biológicos. El tipo también le fue con el cuento a los servicios de inteligencia alemanes, en busca de la rápida y generosa obtención de la condición de asilado político. Toda una fantasía digna de los expedientes X, aquella serie de los dos brillantes agentes: Scully y Mulder, adscritos al Buró Federal de Investigaciones (FBI) estadounidenses, que buscaban la verdad "ahí fuera", en los casos más peregrinos de la historia de los federales.
Cook razona y elabora en torno al papel de los medios.Y le da un muy buen repaso a "nuestros queridos líderes" globales. ¿Recuerdan aquella fina foto de las Azores?. También es ya historía. De la "Historia Universal de la Infamia" (JLB dixit). Habrán notado que he omitido proferir insultos. Pero si se los pide el body pueden imaginárselos).
P.S.
El respetable "The Guardian", debería purgar su extenso libro de estilo. ETA no es precisamente, con más de 800 muertos y/o afectados, que somos todas las personas decentes de cualquier pueblo de España, una "organización separatista y/o independentista vasca". Los vascos y vascas somos muy señores.Somos un pueblo muy antiguo. Somos un país pacífico. Somos una nación, según los términos sociológicos. La pifia de "The Guardian" sale en un pésimo artículo donde daban cuenta de la aparición de "SORTU". Sir/Madam: You should bettter write: "the terrorist organization ETA". Y si quieren ser más rigurosos podían explicar lo que significa "ETA" en euskara, euskera, Eukadi, Vascongadas,....).
UN IMPERIO DE MENTIRAS: la CIA y los medios occidentales.
Jonathan Cook
Last week the Guardian, Britain’s main liberal newspaper, ran an exclusive report on the belated confessions of an Iraqi exile, Rafeed al-Janabi, codenamed “Curveball” by the CIA.
Eight years ago, Janabi played a key behind-the-scenes role -- if an inadvertent one -- in making possible the US invasion of Iraq.
His testimony bolstered claims by the Bush administration that Iraq’s president, Saddam Hussein, had developed an advanced programme producing weapons of mass destruction.
Curveball’s account included the details of mobile biological weapons trucks presented by Colin Powell, the US Secretary of State, to the United Nations in early 2003. Powell’s apparently compelling case on WMD was used to justify the US attack on Iraq a few weeks later.
Eight years on, Curveball revealed to the Guardian that he had fabricated the story of Saddam’s WMD back in 2000, shortly after his arrival in Germany seeking asylum.
He told the paper he had lied to German intelligence in the hope his testimony might help topple Saddam, though it seems more likely he simply wanted to ensure his asylum case was taken more seriously.
For the careful reader -- and I stress the word careful -- several disturbing facts emerged from the report.
One was that the German authorities had quickly proven his account of Iraq’s WMD to be false.
Both German and British intelligence had travelled to Dubai to meet Bassil Latif, his former boss at Iraq’s Military Industries Commission.
Dr Latif had proven that Curveball’s claims could not be true. The German authorities quickly lost interest in Janabi and he was not interviewed again until late 2002, when it became more pressing for the US to make a convincing case for an attack on Iraq.
Another interesting disclosure was that, despite the vital need to get straight all the facts about
Curveball’s testimony -- given the stakes involved in launching a pre-emptive strike against another sovereign state -- the Americans never bothered to interview Curveball themselves.
A third revelation was that the CIA’s head of operations in Europe, Tyler Drumheller, passed on warnings from German intelligence that they considered Curveball’s testimony to be highly dubious.
The head of the CIA, George Tenet, simply ignored the advice.
With Curveball’s admission in mind, as well as these other facts from the story, we can draw some obvious conclusions -- conclusions confirmed by subsequent developments.
Lacking both grounds in international law and the backing of major allies, the Bush administration desperately needed Janabi’s story about WMD, however discredited it was, to justify its military plans for Iraq.
The White House did not interview Curveball because they knew his account of Saddam’s WMD programme was made up. His story would unravel under scrutiny; better to leave Washington with the option of “plausible deniability”.
Nonetheless, Janabi’s falsified account was vitally useful: for much of the American public, it added a veneer of credibility to the implausible case that Saddam was a danger to the world; it helped fortify wavering allies facing their own doubting publics; and it brought on board Colin Powell, a former general seen as the main voice of reason in the administration.
In other words, Bush’s White House used Curveball to breathe life into its mythological story about Saddam’s threat to world peace.
So how did the Guardian, a bastion of liberal journalism, present its exclusive on the most controversial episode in recent American foreign policy?
Here is its headline: “How US was duped by Iraqi fantasist looking to topple Saddam”.
Did the headline-writer misunderstand the story as written by the paper’s reporters?
No, the headline neatly encapsulated its message.
In the text, we are told Powell's presentation to the UN “revealed that the Bush administration's hawkish decisionmakers had swallowed” Curveball’s account.
At another point, we are told Janabi “pulled off one of the greatest confidence tricks in the history of modern intelligence”. And that: “His critics -- who are many and powerful -- say the cost of his deception is too difficult to estimate.”
In other words, the Guardian assumed, despite all the evidence uncovered in its own research, that Curveball misled the Bush administration into making a disastrous miscalculation.
On this view, the White House was the real victim of Curveball’s lies, not the Iraqi people -- more than a million of whom are dead as a result of the invasion, according to the best available figures, and four million of whom have been forced into exile.
There is nothing exceptional about this example. I chose it because it relates to an event of continuing and momentous significance.
Unfortunately, there is something depressingly familiar about this kind of reporting, even in the West’s main liberal publications.
Contrary to its avowed aim, mainstream journalism invariably diminishes the impact of new events when they threaten powerful elites.
We will examine why in a minute.
But first let us consider what, or who, constitutes “empire” today? Certainly, in its most symbolic form, it can be identified as the US government and its army, comprising the world’s sole superpower.
Traditionally, empires have been defined narrowly, in terms of a strong nation-state that successfully expands its sphere of influence and power to other territories.
Empire’s aim is to make those territories dependent, and then either exploit their resources in the case of poorly developed countries, or, with more developed countries, turn them into new markets for its surplus goods. It is in this latter sense that the American empire has often been able to claim that it is a force for global good, helping to spread freedom and the benefits of consumer culture.
Empire achieves its aims in different ways: through force, such as conquest, when dealing with populations resistant to the theft of their resources; and more subtly through political and economic interference, persuasion and mind-control when it wants to create new markets.
However it works, the aim is to create a sense in the dependent territories that their interests and fates are bound to those of empire.
In our globalised world, the question of who is at the centre of empire is much less clear than it once was.
The US government is today less the heart of empire than its enabler. What were until recently the arms of empire, especially the financial and military industries, have become a transnational imperial elite whose interests are not bound by borders and whose powers largely evade legislative and moral controls.
Israel’s leadership, we should note, as well its elite supporters around the world -- including the Zionist lobbies, the arms manufacturers and Western militaries, and to a degree even the crumbling Arab tyrannies of the Middle East -- are an integral element in that transnational elite.
The imperial elites’ success depends to a large extent on a shared belief among the western public both that “we” need them to secure our livelihoods and security and that at the same time we are really their masters.
Some of the necessary illusions perpetuated by the transnational elites include:
-- That we elect governments whose job is to restrain the corporations;
-- That we, in particular, and the global workforce in general are the chief beneficiaries of the corporations’ wealth creation;
-- That the corporations and the ideology that underpins them, global capitalism, are the only hope for freedom;
-- That consumption is not only an expression of our freedom but also a major source of our happiness;
-- That economic growth can be maintained indefinitely and at no long-term cost to the health of the planet;
-- And that there are groups, called terrorists, who want to destroy this benevolent system of wealth creation and personal improvement.
These assumptions, however fanciful they may appear when subjected to scrutiny, are the ideological bedrock on which the narratives of our societies in the West are constructed and from which ultimately our sense of identity derives.
This ideological system appears to us -- and I am using “we” and “us” to refer to western publics only -- to describe the natural order.
The job of sanctifying these assumptions -- and ensuring they are not scrutinised -- falls to our mainstream media.
Western corporations own the media, and their advertising makes the industry profitable. In this sense, the media cannot fulfil the function of watchdog of power, because in fact it is power.
It is the power of the globalised elite to control and limit the ideological and imaginative horizons of the media’s readers and viewers. It does so to ensure that imperial interests, which are synonymous with those of the corporations, are not threatened.
The Curveball story neatly illustrates the media’s role.
His confession has come too late -- eight years too late, to be precise -- to have any impact on the events that matter. As happens so often with important stories that challenge elite interests, the facts vitally needed to allow western publics to reach informed conclusions were not available when they were needed. In this case, Bush, Cheney and Rumsfeld are gone, as are their neoconservative advisers.
Curveball’s story is now chiefly of interest to historians.
That last point is quite literally true. The Guardian’s revelations were of almost no concern to the US media, the supposed watchdog at the heart of the US empire.
A search of the Lexis Nexis media database shows that Curveball’s admissions featured only in the New York Times, in a brief report on page 7, as well as in a news round-up in the Washington Times.
The dozens of other major US newspapers, including the Washington Post, made no mention of it at all.Instead, the main audience for the story outside the UK was the readers of India’s Hindu newspaper and the Khaleej Times.
But even the Guardian, often regarded as fearless in taking on powerful interests, packaged its report in such a way as to deprive Curveball’s confession of its true value. The facts were bled of their real significance.
The presentation ensured that only the most aware readers would have understood that the US had not been duped by Curveball, but rather that the White House had exploited a “fantasist” -- or desperate exile from a brutal regime, depending on how one looks at it -- for its own illegal and immoral ends.
Why did the Guardian miss the main point in its own exclusive? The reason is that all our mainstream media, however liberal, take as their starting point the idea both that the West’s political culture is inherently benevolent and that it is morally superior to all existing, or conceivable, alternative systems.
In reporting and commentary, this is demonstrated most clearly in the idea that “our” leaders always act in good faith, whereas “their” leaders -- those opposed to empire or its interests -- are driven by base or evil motives.
It is in this way that official enemies, such as Saddam Hussein or Slobodan Milosevic, can be singled out as personifying the crazed or evil dictator -- while other equally rogue regimes such as Saudi Arabia’s are described as “moderate” -- opening the way for their countries to become targets of our own imperial strategies.
States selected for the “embrace” of empire are left with a stark choice: accept our terms of surrender and become an ally; or defy empire and face our wrath.
When the corporate elites trample on other peoples and states to advance their own selfish interests, such as in the invasion of Iraq to control its resources, our dominant media cannot allow its reporting to frame the events honestly. The continuing assumption in liberal commentary about the US attack on Iraq, for example, is that, once no WMD were found, the Bush administration remained to pursue a misguided effort to root out the terrorists, restore law and order, and spread democracy.
For the western media, our leaders make mistakes, they are naïve or even stupid, but they are never bad or evil.
Our media do not call for Bush or Blair to be tried at the Hague as war criminals.
This, of course, does not mean that the western media is Pravda, the propaganda mouthpiece of the old Soviet empire. There are differences.
Dissent is possible, though it must remain within the relatively narrow confines of “reasonable” debate, a spectrum of possible thought that accepts unreservedly the presumption that we are better, more moral, than them.
Similarly, journalists are rarely told -- at least, not directly -- what to write. The media have developed careful selection processes and hierarchies among their editorial staff -- termed “filters” by media critics Ed Herman and Noam Chomsky -- to ensure that dissenting or truly independent journalists do not reach positions of real influence.
There is, in other words, no simple party line. There are competing elites and corporations, and their voices are reflected in the narrow range of what we term commentary and opinion. Rather than being dictated to by party officials, as happened under the Soviet system, our journalists scramble for access, to be admitted into the ante-chambers of power. These privileges make careers but they come at a huge cost to the reporters’ independence.
Nonetheless, the range of what is permissible is slowly expanding -- over the opposition of the elites and our mainstream TV and press. The reason is to be found in the new media, which is gradually eroding the monopoly long enjoyed by the corporate media to control the spread of information and popular ideas.
Wikileaks is so far the most obvious, and impressive, outcome of that trend.
The consequences are already tangible across the Middle East, which has suffered disproportionately under the oppressive rule of empire. The upheavals as Arab publics struggle to shake off their tyrants are also stripping bare some of the illusions the western media have peddled to us. Empire, we have been told, wants democracy and freedom around the globe.
And yet it is caught mute and impassive as the henchmen of empire unleash US-made weapons against their peoples who are demanding western-style freedoms.
An important question is: how will our media respond to this exposure, not just of our politicians’ hypocrisy but also of their own?
They are already trying to co-opt the new media, including Wikileaks, but without real success. They are also starting to allow a wider range of debate, though still heavily constrained, than had been possible before.
The West’s version of glasnost is particularly obvious in the coverage of the problem closest to our hearts here in Palestine.
What Israel terms a delegitimisation campaign is really the opening up -- slightly -- of the media landscape, to allow a little light where until recently darkness reigned.
This is an opportunity and one that we must nurture.
We must demand of the corporate media more honesty; we must shame them by being better-informed than the hacks who recycle official press releases and clamour for access; and we must desert them, as is already happening, for better sources of information.
We have a window. And we must force it open before the elites of empire try to slam it shut.
(This is the text of a talk entitled “Media as a Tool of Empire” delivered to Sabeel, the Ecumenical Liberation Theology Centre, at its eighth international conference in Bethlehem on Friday February 25.)
Jonathan Cook is a writer and journalist based in Nazareth, Israel. His latest books are “Israel and the Clash of Civilisations: Iraq, Iran and the Plan to Remake the Middle East” (Pluto Press) and “Disappearing Palestine: Israel's Experiments in Human Despair” (Zed Books). His website is http://www.jkcook.net/.
INFORMACION ADICIONAL
Jonathan Cook es un escritor y periodista asentado en Nazareth, Israel. Las opiniones vertidas en el artículo son responsabilidad del autor. El blog http://www/. codondesastre.blogspot.com no necesariamente comparte todos sus postulados. Ni se hace responsable de posibles errores o inexactitudes.
Disclaimer: The views expressed in this article are the sole responsibility of the author and do not necessarily reflect those of the Centre for Research on Globalization. The contents of this article are of sole responsibility of the author(s). The Centre for Research on Globalization will not be responsible or liable for any inaccurate or incorrect statements contained in this article.
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An Empire of Lies: The CIA and the Western Media
By Jonathan Cook
(Una introducción en castellano obsoleta y deleznable.
El escritor y periodista Jonathan Cook, residente en Nazareth, Israel, comenta la publicación por "The Guardian", prestigioso diario británico, beneficiario de WikiLeaks, de lo que ya es sólo una historieta para lectores compulsivos. Los muertos de la guerra de Irak ya son también material de hemeroteca. Daños colaterales. El "refugiado" irakí Rafeed al-Janabi, alias para la Agencia Central de Inteligencia (CIA), "Curbeball", que es una denominación procedente del deporte estrella en EEUU. Y que tal vez viene a ser algo así como "bola jorobada". Pues el "bola" para sus íntimos, aportó datos al parecer fidedignos y objetivos en cuanto a la presencia de laboratorios de armas de extermino en masa en Irak. Específicamente, parece que profundizó en posibles agentes biológicos. El tipo también le fue con el cuento a los servicios de inteligencia alemanes, en busca de la rápida y generosa obtención de la condición de asilado político. Toda una fantasía digna de los expedientes X, aquella serie de los dos brillantes agentes: Scully y Mulder, adscritos al Buró Federal de Investigaciones (FBI) estadounidenses, que buscaban la verdad "ahí fuera", en los casos más peregrinos de la historia de los federales.
Cook razona y elabora en torno al papel de los medios.Y le da un muy buen repaso a "nuestros queridos líderes" globales. ¿Recuerdan aquella fina foto de las Azores?. También es ya historía. De la "Historia Universal de la Infamia" (JLB dixit). Habrán notado que he omitido proferir insultos. Pero si se los pide el body pueden imaginárselos).
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| Pennington (bastante antes de la guerra de Irak). |
El respetable "The Guardian", debería purgar su extenso libro de estilo. ETA no es precisamente, con más de 800 muertos y/o afectados, que somos todas las personas decentes de cualquier pueblo de España, una "organización separatista y/o independentista vasca". Los vascos y vascas somos muy señores.Somos un pueblo muy antiguo. Somos un país pacífico. Somos una nación, según los términos sociológicos. La pifia de "The Guardian" sale en un pésimo artículo donde daban cuenta de la aparición de "SORTU". Sir/Madam: You should bettter write: "the terrorist organization ETA". Y si quieren ser más rigurosos podían explicar lo que significa "ETA" en euskara, euskera, Eukadi, Vascongadas,....).
UN IMPERIO DE MENTIRAS: la CIA y los medios occidentales.
Jonathan Cook
Last week the Guardian, Britain’s main liberal newspaper, ran an exclusive report on the belated confessions of an Iraqi exile, Rafeed al-Janabi, codenamed “Curveball” by the CIA.
Eight years ago, Janabi played a key behind-the-scenes role -- if an inadvertent one -- in making possible the US invasion of Iraq.
His testimony bolstered claims by the Bush administration that Iraq’s president, Saddam Hussein, had developed an advanced programme producing weapons of mass destruction.
Curveball’s account included the details of mobile biological weapons trucks presented by Colin Powell, the US Secretary of State, to the United Nations in early 2003. Powell’s apparently compelling case on WMD was used to justify the US attack on Iraq a few weeks later.
Eight years on, Curveball revealed to the Guardian that he had fabricated the story of Saddam’s WMD back in 2000, shortly after his arrival in Germany seeking asylum.
He told the paper he had lied to German intelligence in the hope his testimony might help topple Saddam, though it seems more likely he simply wanted to ensure his asylum case was taken more seriously.
For the careful reader -- and I stress the word careful -- several disturbing facts emerged from the report.
One was that the German authorities had quickly proven his account of Iraq’s WMD to be false.
Both German and British intelligence had travelled to Dubai to meet Bassil Latif, his former boss at Iraq’s Military Industries Commission.
Dr Latif had proven that Curveball’s claims could not be true. The German authorities quickly lost interest in Janabi and he was not interviewed again until late 2002, when it became more pressing for the US to make a convincing case for an attack on Iraq.
Another interesting disclosure was that, despite the vital need to get straight all the facts about
Curveball’s testimony -- given the stakes involved in launching a pre-emptive strike against another sovereign state -- the Americans never bothered to interview Curveball themselves.
A third revelation was that the CIA’s head of operations in Europe, Tyler Drumheller, passed on warnings from German intelligence that they considered Curveball’s testimony to be highly dubious.
The head of the CIA, George Tenet, simply ignored the advice.
With Curveball’s admission in mind, as well as these other facts from the story, we can draw some obvious conclusions -- conclusions confirmed by subsequent developments.
Lacking both grounds in international law and the backing of major allies, the Bush administration desperately needed Janabi’s story about WMD, however discredited it was, to justify its military plans for Iraq.
The White House did not interview Curveball because they knew his account of Saddam’s WMD programme was made up. His story would unravel under scrutiny; better to leave Washington with the option of “plausible deniability”.
Nonetheless, Janabi’s falsified account was vitally useful: for much of the American public, it added a veneer of credibility to the implausible case that Saddam was a danger to the world; it helped fortify wavering allies facing their own doubting publics; and it brought on board Colin Powell, a former general seen as the main voice of reason in the administration.
In other words, Bush’s White House used Curveball to breathe life into its mythological story about Saddam’s threat to world peace.
So how did the Guardian, a bastion of liberal journalism, present its exclusive on the most controversial episode in recent American foreign policy?
Here is its headline: “How US was duped by Iraqi fantasist looking to topple Saddam”.
Did the headline-writer misunderstand the story as written by the paper’s reporters?
No, the headline neatly encapsulated its message.
In the text, we are told Powell's presentation to the UN “revealed that the Bush administration's hawkish decisionmakers had swallowed” Curveball’s account.
At another point, we are told Janabi “pulled off one of the greatest confidence tricks in the history of modern intelligence”. And that: “His critics -- who are many and powerful -- say the cost of his deception is too difficult to estimate.”
In other words, the Guardian assumed, despite all the evidence uncovered in its own research, that Curveball misled the Bush administration into making a disastrous miscalculation.
On this view, the White House was the real victim of Curveball’s lies, not the Iraqi people -- more than a million of whom are dead as a result of the invasion, according to the best available figures, and four million of whom have been forced into exile.
There is nothing exceptional about this example. I chose it because it relates to an event of continuing and momentous significance.
Unfortunately, there is something depressingly familiar about this kind of reporting, even in the West’s main liberal publications.
Contrary to its avowed aim, mainstream journalism invariably diminishes the impact of new events when they threaten powerful elites.
We will examine why in a minute.
But first let us consider what, or who, constitutes “empire” today? Certainly, in its most symbolic form, it can be identified as the US government and its army, comprising the world’s sole superpower.
Traditionally, empires have been defined narrowly, in terms of a strong nation-state that successfully expands its sphere of influence and power to other territories.
Empire’s aim is to make those territories dependent, and then either exploit their resources in the case of poorly developed countries, or, with more developed countries, turn them into new markets for its surplus goods. It is in this latter sense that the American empire has often been able to claim that it is a force for global good, helping to spread freedom and the benefits of consumer culture.
Empire achieves its aims in different ways: through force, such as conquest, when dealing with populations resistant to the theft of their resources; and more subtly through political and economic interference, persuasion and mind-control when it wants to create new markets.
However it works, the aim is to create a sense in the dependent territories that their interests and fates are bound to those of empire.
In our globalised world, the question of who is at the centre of empire is much less clear than it once was.
The US government is today less the heart of empire than its enabler. What were until recently the arms of empire, especially the financial and military industries, have become a transnational imperial elite whose interests are not bound by borders and whose powers largely evade legislative and moral controls.
Israel’s leadership, we should note, as well its elite supporters around the world -- including the Zionist lobbies, the arms manufacturers and Western militaries, and to a degree even the crumbling Arab tyrannies of the Middle East -- are an integral element in that transnational elite.
The imperial elites’ success depends to a large extent on a shared belief among the western public both that “we” need them to secure our livelihoods and security and that at the same time we are really their masters.
Some of the necessary illusions perpetuated by the transnational elites include:
-- That we elect governments whose job is to restrain the corporations;
-- That we, in particular, and the global workforce in general are the chief beneficiaries of the corporations’ wealth creation;
-- That the corporations and the ideology that underpins them, global capitalism, are the only hope for freedom;
-- That consumption is not only an expression of our freedom but also a major source of our happiness;
-- That economic growth can be maintained indefinitely and at no long-term cost to the health of the planet;
-- And that there are groups, called terrorists, who want to destroy this benevolent system of wealth creation and personal improvement.
These assumptions, however fanciful they may appear when subjected to scrutiny, are the ideological bedrock on which the narratives of our societies in the West are constructed and from which ultimately our sense of identity derives.
This ideological system appears to us -- and I am using “we” and “us” to refer to western publics only -- to describe the natural order.
The job of sanctifying these assumptions -- and ensuring they are not scrutinised -- falls to our mainstream media.
Western corporations own the media, and their advertising makes the industry profitable. In this sense, the media cannot fulfil the function of watchdog of power, because in fact it is power.
It is the power of the globalised elite to control and limit the ideological and imaginative horizons of the media’s readers and viewers. It does so to ensure that imperial interests, which are synonymous with those of the corporations, are not threatened.
The Curveball story neatly illustrates the media’s role.
His confession has come too late -- eight years too late, to be precise -- to have any impact on the events that matter. As happens so often with important stories that challenge elite interests, the facts vitally needed to allow western publics to reach informed conclusions were not available when they were needed. In this case, Bush, Cheney and Rumsfeld are gone, as are their neoconservative advisers.
Curveball’s story is now chiefly of interest to historians.
That last point is quite literally true. The Guardian’s revelations were of almost no concern to the US media, the supposed watchdog at the heart of the US empire.
A search of the Lexis Nexis media database shows that Curveball’s admissions featured only in the New York Times, in a brief report on page 7, as well as in a news round-up in the Washington Times.
The dozens of other major US newspapers, including the Washington Post, made no mention of it at all.Instead, the main audience for the story outside the UK was the readers of India’s Hindu newspaper and the Khaleej Times.
But even the Guardian, often regarded as fearless in taking on powerful interests, packaged its report in such a way as to deprive Curveball’s confession of its true value. The facts were bled of their real significance.
The presentation ensured that only the most aware readers would have understood that the US had not been duped by Curveball, but rather that the White House had exploited a “fantasist” -- or desperate exile from a brutal regime, depending on how one looks at it -- for its own illegal and immoral ends.
Why did the Guardian miss the main point in its own exclusive? The reason is that all our mainstream media, however liberal, take as their starting point the idea both that the West’s political culture is inherently benevolent and that it is morally superior to all existing, or conceivable, alternative systems.
In reporting and commentary, this is demonstrated most clearly in the idea that “our” leaders always act in good faith, whereas “their” leaders -- those opposed to empire or its interests -- are driven by base or evil motives.
It is in this way that official enemies, such as Saddam Hussein or Slobodan Milosevic, can be singled out as personifying the crazed or evil dictator -- while other equally rogue regimes such as Saudi Arabia’s are described as “moderate” -- opening the way for their countries to become targets of our own imperial strategies.
States selected for the “embrace” of empire are left with a stark choice: accept our terms of surrender and become an ally; or defy empire and face our wrath.
When the corporate elites trample on other peoples and states to advance their own selfish interests, such as in the invasion of Iraq to control its resources, our dominant media cannot allow its reporting to frame the events honestly. The continuing assumption in liberal commentary about the US attack on Iraq, for example, is that, once no WMD were found, the Bush administration remained to pursue a misguided effort to root out the terrorists, restore law and order, and spread democracy.
For the western media, our leaders make mistakes, they are naïve or even stupid, but they are never bad or evil.
Our media do not call for Bush or Blair to be tried at the Hague as war criminals.
This, of course, does not mean that the western media is Pravda, the propaganda mouthpiece of the old Soviet empire. There are differences.
Dissent is possible, though it must remain within the relatively narrow confines of “reasonable” debate, a spectrum of possible thought that accepts unreservedly the presumption that we are better, more moral, than them.
Similarly, journalists are rarely told -- at least, not directly -- what to write. The media have developed careful selection processes and hierarchies among their editorial staff -- termed “filters” by media critics Ed Herman and Noam Chomsky -- to ensure that dissenting or truly independent journalists do not reach positions of real influence.
There is, in other words, no simple party line. There are competing elites and corporations, and their voices are reflected in the narrow range of what we term commentary and opinion. Rather than being dictated to by party officials, as happened under the Soviet system, our journalists scramble for access, to be admitted into the ante-chambers of power. These privileges make careers but they come at a huge cost to the reporters’ independence.
Nonetheless, the range of what is permissible is slowly expanding -- over the opposition of the elites and our mainstream TV and press. The reason is to be found in the new media, which is gradually eroding the monopoly long enjoyed by the corporate media to control the spread of information and popular ideas.
Wikileaks is so far the most obvious, and impressive, outcome of that trend.
The consequences are already tangible across the Middle East, which has suffered disproportionately under the oppressive rule of empire. The upheavals as Arab publics struggle to shake off their tyrants are also stripping bare some of the illusions the western media have peddled to us. Empire, we have been told, wants democracy and freedom around the globe.
And yet it is caught mute and impassive as the henchmen of empire unleash US-made weapons against their peoples who are demanding western-style freedoms.
An important question is: how will our media respond to this exposure, not just of our politicians’ hypocrisy but also of their own?
They are already trying to co-opt the new media, including Wikileaks, but without real success. They are also starting to allow a wider range of debate, though still heavily constrained, than had been possible before.
The West’s version of glasnost is particularly obvious in the coverage of the problem closest to our hearts here in Palestine.
What Israel terms a delegitimisation campaign is really the opening up -- slightly -- of the media landscape, to allow a little light where until recently darkness reigned.
This is an opportunity and one that we must nurture.
We must demand of the corporate media more honesty; we must shame them by being better-informed than the hacks who recycle official press releases and clamour for access; and we must desert them, as is already happening, for better sources of information.
We have a window. And we must force it open before the elites of empire try to slam it shut.
(This is the text of a talk entitled “Media as a Tool of Empire” delivered to Sabeel, the Ecumenical Liberation Theology Centre, at its eighth international conference in Bethlehem on Friday February 25.)
Jonathan Cook is a writer and journalist based in Nazareth, Israel. His latest books are “Israel and the Clash of Civilisations: Iraq, Iran and the Plan to Remake the Middle East” (Pluto Press) and “Disappearing Palestine: Israel's Experiments in Human Despair” (Zed Books). His website is http://www.jkcook.net/.
INFORMACION ADICIONAL
Jonathan Cook es un escritor y periodista asentado en Nazareth, Israel. Las opiniones vertidas en el artículo son responsabilidad del autor. El blog http://www/. codondesastre.blogspot.com no necesariamente comparte todos sus postulados. Ni se hace responsable de posibles errores o inexactitudes.
Disclaimer: The views expressed in this article are the sole responsibility of the author and do not necessarily reflect those of the Centre for Research on Globalization. The contents of this article are of sole responsibility of the author(s). The Centre for Research on Globalization will not be responsible or liable for any inaccurate or incorrect statements contained in this article.
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PREVIA LA GENTIL AUTORIZACION DE Global Research.
The CRG grants permission to cross-post original Global Research articles on community internet sites as long as the text & title are not modified. The source and the author's copyright must be displayed. For publication of Global Research articles in print or other forms including commercial internet sites, contact: crgeditor@yahoo.com
http://www.globalresearch.ca/ contains copyrighted material the use of which has not always been specifically authorized by the copyright owner. We are making such material available to our readers under the provisions of "fair use" in an effort to advance a better understanding of political, economic and social issues. The material on this site is distributed without profit to those who have expressed a prior interest in receiving it for research and educational purposes. If you wish to use copyrighted material for purposes other than "fair use" you must request permission from the copyright owner.
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martes, 8 de febrero de 2011
Batasuna rompe con ETA.
![]() |
| Logotipo de ETA en Sopelana, Bilbo |
Con la participación de Tasio Erkizia, Íñigo Irun y Rufi Etxeberria, en un mitin celebrado en Bilbao se dió a conocer el nuevo partido bautizado "Sortu", lo que en Euzkara significa nacer, concebir, brotar, inventar o crear. La denominación hace referencia a "la creación de Euskal Herria" (Euskal Herriaren Sorrera).
Partidos como el PNV, CIU, ERC, IU, Aralar y Eusko Alkatasuna, han mostrado su apoyo a la iniciativa.
Para concurrir a las elecciones e incorporarse al panorama político, Sortu tendrá que pasar los filtros legales que pueden conducir a su inscripción, ante el Ministerio de Interior, como partido político.
El día 19 de febrero Sortu tiene la intención de convocar una manifestación en Bilbao con el lema de "Paz y legalización" (Bake legeztapen).
domingo, 30 de enero de 2011
Multitudinaria manifestación por la paz en Bilbo .
Ayer 29/01/11, más de un millar de personas recorrieron las calles de Bilbo. Lo hicieron convocadas por Gesto por la Paz. Era su respuesta clara contra la violencia etarra. Tomaron las calles por las buenas. Con dignidad y valor.
El domingo 30, cuando abro "El País", me topo con dos fotografías muy diferentes. Una es la del vasco Rufi Etxeberria, representante de la izquierda abertzale. La otra es la del cubano Fariñas, en el momento de ser aprendido por la policía.
Rufi Etxeberria, no sufre ningún acoso. Se le ve tranquilo. Responde a las preguntas del periodista que una y otra vez se deslizan hacia el mismo objetivo.
Lo hace con tino. Con una contención que casi roza el temor. Es un poco un sí pero no. Su gesto es adusto. Es un hombre marcado por la lucha. Y tanta tensión le ha pasado factura. A penas se le distinguen sus ojos.
Parece mirarnos desde otra dimensión. Se diría que no encaja el incómodo papel que le ha tocado en suerte. Que está dispuesto a decir "basta ya a la violencia". Pero se queda en una hipótesis por respuesta. "Rechazaríamos la acción armada de Euskadi Ta Askatasuna (ETA)", afirma al fin y le da el titular al periodista.
Eso es lo que ya hace mucho tiempo han hecho miles de vascas y vascos en toda Euskal Herria. Decir no a la violencia en cualquiera de sus múltiples variantes. Desde el impuesto revolucionario al uso de las armas o lucha armada. Y cuentan entre ellos un número creciente de presos de la organización terrorista, que en la actualidad son prisioneros por partida doble: de la justicia democrática y de sus propios "compañeros".
Cuando les conviene los usan a su gusto como moneda de cambio. Posiblemente hasta presionen a sus familias. Pero cada vez más ex-etarras se desmarcan de lo que queda de ETA.
Desde Nanclares de Oca ha llegado la declaración de un grupo de exmilitantes que se suman al deseo de romper con los procedimientos militares de ETA. Y lo hacen bien: pidiendo perdón a las víctimas. Como tiene que ser desde cualquier bando. Han sido valientes al hacerlo. Y tienen a muchos vascos nacionalistas de su parte.
En el escenario cubano todo es muy diferente. No tiene nada que ver con lo que sucede en Euskadi. La foto es de Guillermo Fariñas. Lo sujeta un guardia. Al parecer ha estado una y otra vez detenido. La verdad es que no me acabo de enterar a qué se debe ese entra y sale de las comisarias de su provincia. ¿Existe una órden de un juez?. Se explica que él y otros, salieron a protestar por el desalojo de una mujer que ocupaba un consultorio abandonado.
Personalmente no me fío un pelo de lo que informan ciertas agencias internacionales sobre lo que ocurre en Cuba. Padecen de un sistemático anticastrismo rabioso. Me molesta personalmente el latiguillo que resalta que Fariñas es psicólogo, periodista independiente y premio Sajarov.
Como si el ser un ciudadano cualquiera de Cuba no significara algo en sí valioso y respetable. Para ser noticia internacional, los pobrecitos y desgraciados cubanos deben contar con el visto bueno de la empresa noticiosa. Burdo periodismo de a tanto la pieza.
Fariñas es ante todo un cubano que quiere que las cosas cambien en su país. No parece desear, de momento, optar por el exilio. No ha usado más fuerza que la de su palabra. Y sobre todo la de su cuerpo, exponiendo su salud en la práctica de varias huelgas de hambre. Algo nada aconsejable ni necesario. Ni por la mente le ha pasado emprender la lucha armada. No es un títere a sueldo.
Fariñas y los cubanos decentes que disientan de las políticas del gobierno de Raúl, deberían encontrar, lo antes posible, con un espacio institucional para ejercer los derechos que les otorga la propia Constitución cubana. Pueden contribuir muy positivamente a la vida política de su país. No son enemigos. Ni los amamanta ninguna corporación u oficina de nadie.
El domingo 30, cuando abro "El País", me topo con dos fotografías muy diferentes. Una es la del vasco Rufi Etxeberria, representante de la izquierda abertzale. La otra es la del cubano Fariñas, en el momento de ser aprendido por la policía.
Rufi Etxeberria, no sufre ningún acoso. Se le ve tranquilo. Responde a las preguntas del periodista que una y otra vez se deslizan hacia el mismo objetivo.
Lo hace con tino. Con una contención que casi roza el temor. Es un poco un sí pero no. Su gesto es adusto. Es un hombre marcado por la lucha. Y tanta tensión le ha pasado factura. A penas se le distinguen sus ojos.
Parece mirarnos desde otra dimensión. Se diría que no encaja el incómodo papel que le ha tocado en suerte. Que está dispuesto a decir "basta ya a la violencia". Pero se queda en una hipótesis por respuesta. "Rechazaríamos la acción armada de Euskadi Ta Askatasuna (ETA)", afirma al fin y le da el titular al periodista.
Eso es lo que ya hace mucho tiempo han hecho miles de vascas y vascos en toda Euskal Herria. Decir no a la violencia en cualquiera de sus múltiples variantes. Desde el impuesto revolucionario al uso de las armas o lucha armada. Y cuentan entre ellos un número creciente de presos de la organización terrorista, que en la actualidad son prisioneros por partida doble: de la justicia democrática y de sus propios "compañeros".
Cuando les conviene los usan a su gusto como moneda de cambio. Posiblemente hasta presionen a sus familias. Pero cada vez más ex-etarras se desmarcan de lo que queda de ETA.
Desde Nanclares de Oca ha llegado la declaración de un grupo de exmilitantes que se suman al deseo de romper con los procedimientos militares de ETA. Y lo hacen bien: pidiendo perdón a las víctimas. Como tiene que ser desde cualquier bando. Han sido valientes al hacerlo. Y tienen a muchos vascos nacionalistas de su parte.
En el escenario cubano todo es muy diferente. No tiene nada que ver con lo que sucede en Euskadi. La foto es de Guillermo Fariñas. Lo sujeta un guardia. Al parecer ha estado una y otra vez detenido. La verdad es que no me acabo de enterar a qué se debe ese entra y sale de las comisarias de su provincia. ¿Existe una órden de un juez?. Se explica que él y otros, salieron a protestar por el desalojo de una mujer que ocupaba un consultorio abandonado.
Personalmente no me fío un pelo de lo que informan ciertas agencias internacionales sobre lo que ocurre en Cuba. Padecen de un sistemático anticastrismo rabioso. Me molesta personalmente el latiguillo que resalta que Fariñas es psicólogo, periodista independiente y premio Sajarov.
Como si el ser un ciudadano cualquiera de Cuba no significara algo en sí valioso y respetable. Para ser noticia internacional, los pobrecitos y desgraciados cubanos deben contar con el visto bueno de la empresa noticiosa. Burdo periodismo de a tanto la pieza.
Fariñas es ante todo un cubano que quiere que las cosas cambien en su país. No parece desear, de momento, optar por el exilio. No ha usado más fuerza que la de su palabra. Y sobre todo la de su cuerpo, exponiendo su salud en la práctica de varias huelgas de hambre. Algo nada aconsejable ni necesario. Ni por la mente le ha pasado emprender la lucha armada. No es un títere a sueldo.
Fariñas y los cubanos decentes que disientan de las políticas del gobierno de Raúl, deberían encontrar, lo antes posible, con un espacio institucional para ejercer los derechos que les otorga la propia Constitución cubana. Pueden contribuir muy positivamente a la vida política de su país. No son enemigos. Ni los amamanta ninguna corporación u oficina de nadie.
viernes, 14 de enero de 2011
Euskadi hora cero: mensaje a los prófugos de ETA
Leo una lista de etarras sobre los que pesan órdenes de búsqueda y captura: Arkaitz Goicoetxea (¿seremos parientes) Leire López Zurutiza, Eneko Zarrabeitia, Jurdan Martitegui, Aitzol Etxbum, y Joseba Mikel. Me pregunto cómo habrán recibido el insuficiente comunicado de ETA. Ese ambiguo texto plagado de lugares comunes y citas altisonantes. A los militantes huídos los deja en una especie de limbo. En un camino que no lleva a ninguna parte.
Aquellos miembros de la banda terrorista que no han cometido delitos deberían aprovechar la oportunidad que representa un Estado de Derecho. Y si son delincuentes, que lo paguen. Su mejor opción es marcar uno de estos teléfonos 900 100 091 o 900 100 062. Tener el coraje de pedir perdón a las víctimas.Y seguir con sus vidas adelante, "por imperativo legal".
Aquellos miembros de la banda terrorista que no han cometido delitos deberían aprovechar la oportunidad que representa un Estado de Derecho. Y si son delincuentes, que lo paguen. Su mejor opción es marcar uno de estos teléfonos 900 100 091 o 900 100 062. Tener el coraje de pedir perdón a las víctimas.Y seguir con sus vidas adelante, "por imperativo legal".
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| Representación teatral en el País Vasco. |
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