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jueves, 12 de enero de 2012

The Havana-Irán lovers


Mahmud Amadinejad. presidente  de Irán
El presidente de Irán se encuentra de visita en Cuba. Ha sido agasajado por el presidente Raúl Castro en las impecables salas de recepción del Palacio de la Revolución. A un lado de la foto que publica "Granma Internacional", se reconocen los helechos gigantes. Del otro la guardia de honor. La verdad es que Raúl Castro va como un pincel: reluciente, marcial, muy digno.  El  presidente iraní parece estar reñido con la corbata. Y así va con barba hirsuta, medio descamisado y con gesto chulo, como que tiene petróleo. Por cierto:en su ausencia se han cargado a otro científico de la industria nuclear (por lo "limpio" de tan sucio trabajo debió ser el Mossad, que no presume ni anda dando la cara, que no se anuncia en paginitas web monas, en fin).

Ojalá (quiera Alá) que los viejos guerrilleros cubanos le enseñen a bailar el cha-cha-cha al iraní. Que respete los derechos de las mujeres. Que en una guerra nuclear no hay ganadores.Y si hay petróleo para Kuba, pues que se fastidien quienes yo sé.



lunes, 26 de septiembre de 2011

Wather Rauff un nazi que espió a Kuba

El asunto lo ha destapado Der Spiegel, según documentos desclasificados.

Y no es que tenga mayor importancia excepto como punto para la reflexión histórica.

Resulta ser que entre 1958 y 1962 los servicios de inteligencia de la República Federal Alemana (RFA) contrataron, por la bonita suma de 70,000 marcos, a un sujeto llamado Walther Rauff para espiar a Kuba, en específico a Fidel Castro.

Rauff tenía un conocido pasado criminal desarrollado durante el Tercer Reich.

Este sujeto diseñó y puso al servicio de las SS unos 20 camiones con arreglos para ser usados como cámaras de gas. Él personalmente las puso en marcha.

Al final de la guerra fue a parar a un campo de prisioneros del cual se escapó. Finalmente se estableció en Chile, que fue donde lo contactaron para el trabajo sobre Kuba.

Llama la atención que Rauff debió comenzar sus pesquisas en 1958, es decir antes del triunfo de la revolución.

Der Spiegel no aclara si el siniestro espía estuvo operando directamente en Kuba.

Cualquier hipótesis sobre qué era lo que les interesaba sería un ejercicio de la imaginación.

Sus empleadores tuvieron el detalle de avisarle a tiempo sobre el hecho inminente de una investigación policial, para que se librara de documentos comprometedores.

No pagó por sus crímenes, de los cuales posiblemente nunca se arrepintió

viernes, 2 de septiembre de 2011

Etarras balseros

La noticia resultaba mínima  y casi deleznable.

Aparecía en la primera de El País, que abría con la foto de familia de los gobernantes europeos, Sarkozi y Merckel en primera fila, reunidos para reconducir el futuro de Libia, y sobre todo asegurarse de que no falle la producción de petróleo.

Leí dos informaciones sobre crímenes en Latinoamérica: en Mexico, en Argentina. dos periodistas y una niña de 11 años respectivamente.

Repasé ávidamente todas las cabeceras, hasta dar con un titular curioso que daba cuenta de la captura en aguas venezolanas, de tres etarras salidos desde Cuba a Venezuela.

Los prófugos habían alquilado una embarcación de paseo patroneada por un haitiano.

Su intención era abandonar definitivamente Cuba, donde habían permanecido en torno a 20 años.

Imaginé su salida desde la Marina Hemingway: el calor sofocante, el cielo límpido.

En una carta a El País habían dado cuenta de sus motivos: se quejaban de vivir en un régimen carcelario, que los dejaba en un vacío legal.  Sin papeles.

Para cualquier gestión les hacían dirigirse a las autoridades españolas.

Su intento de fuga deja algo descolocados al resto de etarras residentes en la isla caribeña.

Podrían, es un decir, aprovechar y ponerse al día con la justicia, liberarse de una vez por todas del genuino oficio carcelero que pesa sobre ellos: el de ETA.  

Los días de la organización terrorista están contados. Ellos/as lo saben.

A ver si no terminan exilados en Haití.



sábado, 30 de julio de 2011

ING, el banco que negocia con Kuba

Para el común de los mortales, ING es un banco que nos ofrece cuentas naranjas, los más bajos tipos de interés, y no se cuantos beneficios adicionales, en caso que uno llame a un teléfono y se convierta en cliente.

El logotipo de la entidad bancaria, con sede o casa matriz en Holanda, es un gracioso león. Y su color, como ya se ha dicho el naranja.

Pues bien, no se crean que este blog de andar por casa (arme kirche mouse blog), cobra de ING por tan pequeña propaganda.

Calculo que ésto lo leerán unas 100 personas de las cuales a la mitad les importará un bledo verde.

La diminuta noticia es que la señora Ileana Ros-Lehtinen, presidenta del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de EEUU (Uff vaya títulos se gasta doña Ileana) quiere saber que se cuece entre el banco ING, Cuba y nada menos que Irán. Manda narices.

Para quienes no están un poco puestos en cubanología, la Sra. Ros-Lehtinen representa el anticastrismo más agudo y de mayor nivel dentro del gobierno estadounidense. La cosa viene porque, asómbrense, la isla caribeña, que ocupa el número 15 entre las ínsulas mundiales, figura en una peculiar lista estadounidense de países que favorecen el terrorismo.

No tengo ganas de analizar los motivos retorcidos en que se sustenta tal curioso estatus.
En Cuba no hay cabida para juegos malabares ni para soflamas libertarias. Lo que hace falta es que los cubanos sean capaces de una vez de enderezar con su esfuerzo la economía para aumentar el nivel de consumo, dejar atrás las discordias y construir una nación independiente y soberana. No necesariamente el traspatio caribeño de Estados Unidos, vamos.

Desgraciadamente todo lo que tenga que ver con Kuba se contamina de mala manera. ¿No es Cuba una nación bastante independiente como para realizar negocios con quien su actual gobierno determine? ¿Porqué una entidad bancaria europea, que no es precisamente representante del comunismo galopante, tiene que subordinarse a los designios de los gobernantes estadounidenses?.Que Cuba se abra a las entidades financieras es positivo para la economía del país. Lo ideal sería que captara capital extranjero.

Mandar remesas a Cuba al menos desde España transita por dos caminos: uno algo ilegal, las mulas, que viajan a la isla y entregan a domicilio los euros o dólares a las personas beneficiarias, reteniendo un pico o comisión, cuya cuantía ignoro. Personalmente yo jamás me fiaría de un mulero. Vamos, ni de coña. Deben estar más que identificados.

La otra vía son transferencias bancarias normales, cobran 6 euros de comisión por cada remesa, y se hacen a través de Caja Madrid. ¿Deberá Caja Madrid poner sus barbas en remojo?, ellos que tiene sucursal en Miami.

En alguna parte he leido que el gobierno estadounidense aprobará una partida de dinero millonaria para "beneficiar a los cubanos con elementos que les permita el acceso a internet y otros artilugios como teléfonos móviles".Si yo votara en Estados Unidos me pondría de uñas ya que todo el mundo y su primo sabe que lo que va de propaganda política para Cuba es algo más que se resta a los planes internos de los contribuyentes estadounidenses.

Dejen a Cuba un márgen suficiente para que los cubanos construyan sus pequeños negocios, para que dejen de depender de una cartilla de racionamiento. Tienen por delante una tarea muy dura. Ya es bastante.

martes, 1 de febrero de 2011

Salud pública en Cuba: la versión de la Oficina de Intereses

El tiempo ha unido dos informaciones que versan sobre el mismo asunto: el estado actual del sistema sanitario cubano.

Comenzaré por una decisión de los tribunales cubanos. Algo que conozco personalmente. El día 6 de enero de 2010, en coincidencia dramática con el terremoto de Haití, se produjo en Cuba una bajada extrema de la temperatura. Yo estaba allí. Precisamente en el Aeropuerto José Martí. La temperatura exterior era de 3 grados centígrados.

A la mañana siguiente, todos los habaneros tiritaban de frío. Y faltos de equipos invernales adecuados, se disfrazaban como podían. La televisión nos mareaba con las imágenes dantescas provenientes de Haití.

Pero de pronto una noticia local se sobrepuso a la inmensa tragedia del país vecino, y hasta al riesgo de que alguna réplica alcanzara el oriente de Cuba. Los cubanos montaron en cólera. Y con toda razón.

Se supo que esa noche habían muerto un número, no determinado en ese momento, de ancianos pacientes psiquiátricos crónicos. La causa, se dijo enseguida, era una combinación de desnutrición e hipotermia. Viejos, con hambre y olvidados. Eran menos muertos que en Haití. Pero la gente se puso en pie de guerra:son nuestros muertos. En la calle todo el mundo lo comentaba.

Un año después, los responsables de aquél trágico hecho comparecían ante un Tribunal Provincial. Empezando por el director del centro, Wilfredo Castillo, y hasta un número de 13 personas, han sido condenadas a penas que oscilan entre 5 y 15 años de prisión.

En el juicio comparecieron hasta 70 testigos. Se destaparon robos continuados de enseres y suministros de comida. El descuido de la sala donde se encontraban los fallecidos, por causas desconocidas, carecían de ventanas. Los cubanos se encuentran ahora muy satisfechos por tal actuación judicial que sienta precedentes. En Cuba se trata de combatir la corrupción, aunque cueste. Déjenle el problema a los cubanos de Cuba. Se lo han ganado a pulso.

El otro asunto que también tiene que ver con los servicios sanitarios en Cuba, procede, como no, de los famosos Wikileaks. Y claro, aparece la activa Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

La pieza del periódico español "El País" se refiere siempre a "la doctora de la delegación". Es decir, de la Oficina de Intereses.

Completa el escenario el documental corrosivo de Michael Moore, "Sicko", en que un grupo de pacientes estadounidenses terminaban subidos en una patera, rumbo a Cuba, en busca de atención sanitaria. Dicho documental se vio en toda la isla. En el cine y hasta en la televisión. Cada cuál sacó la impresión que le pareció más cierta. En Cuba la gente no se corta a la hora de criticar.

Como la persona de la Oficina de Intereses no da la cara, todo es oscuro y secreto, me limitaré a rebatir unicamente algunos pocos puntos objetivos de los que dicha presunta experta estadounidense señala.

Según la Oficina de Intereses, los pacientes de SIDA en Cuba, sufren discriminación, maltrato psicológico e incluso negación de acceso a la incorporación al trabajo.

La única referencia real que tengo, es la de un vecino de mi madre. Un jóven portador del HIV, ya fallecido. Esta persona visitó en varias ocasiones la casa de mi madre. Se encontraba recluido en un hospital en las afueras de la capital, exclusivo para el tratamiento de la inmunodeficiencia adquirida.

Nunca nos habló de haber sido discriminado. Era cierto que existía una especie de "sidatorio", pero ello no implicaba el encarcelamiento de los pacientes. Se tomaron medidas para la contención de la pandemia. La OMS jamás ha cuestionado los protocolos sanitarios cubanos ¿O no es verdad? ¿Dónde están los informes técnicos pertinentes?.

En los documentos de identificación de los cubanos que conozco, es decir, en los que he visto, no figura ni su grupo sanguíneo, ni ningún dato sobre su salud. Si al principio de la pandemia del HIV se hizo algo parecido, no se ha continuado.

Los portadores del HIV en Cuba no son apestados. Lo que afirma "la doctora" estadounidense de marras, es mentira. La Iglesia Católica cubana brinda su apoyo caritativo y misericordioso a muchos pacientes que así lo desean. Hay monjas que se dedican a ello. Me creo en lo que dicen: existen grandes carestías materiales, hay muchos problemas, pero se hace lo que se puede.

Para los pacientes portadores de HIV hay tratamientos antivirales,los mismos que en otros países y existe respeto y compasión.

El informe de la Oficina de Intereses, originado en la inspección ¿furtiva?, realizada por la anónima doctora, se dirige también al tratamiento del cáncer en Cuba.

Se afirma, sin dar cifras, ni ofrecer testimonios, ni documentar nada, "que muchos jóvenes pacientes de cáncer han sido infectados por el vírus de la hepatitis C".

Cuando se hace una evaluación de tal calibre epidemiológico hay que tratar, al menos, de acotar cuántos y cómo. Si ha sido por inmunoglobulinas inyectables. Si ha ocurrido en transfusiones de sangre. Ese es el procedimiento científico. Lo demás es infundio. ¿Qué publicación médica estudió los casos?. ¿Cuándo?. Es posible que se produjeran infecciones. Pero, ¿dónde, cuántas y cómo?.

Llama la atención el apunte de que a los pacientes cáncer se les niega la posibilidad de elegir tratamiento.¿Dispone el sistema sanitario cubano de recursos para hacerlo?. Y por si fuera poco, también se apunta que se les impide el acceso a la web, para enterarse de cómo se trata su enfermedad en el resto del mundo.

Es bien sabido que en Cuba el acceso a la web es muy caro, malo y limitado. Pero es mentira que alguien impida a un cubano "conectarse" desde un hotel, a 6 euros la hora. Y más lento que el caballo del malo.

El panorama descrito roza lo grotesco: en Cuba existen grandes carencias de material sanitario, falta algodón, faltan vendas, las aspirinas desaparecen, los hospitales no disponen de sábanas decentes, faltan muchas cosas. Los hospitales de cualquier especialidad sufren de una fuerte presión asistencial. Se puede decir que están al límite. Pero aguantan el tirón.

Las afirmaciones de la sabia doctora estadounidense combinan la realidad con el sensacionalismo más burdo.

En La Habana funciona un hospital oncológico. Sobre él gravitan todas las limitaciones materiales que padecen el resto de las instituciones cubanas. Y es cierto que las familias de los pacientes tienen que aportar aquello de lo que el hospital carece. Incluso en muchos casos han de contribuir y hasta ocuparse de la higiene de la habitación, si se tercia. En Cuba hay que "resolver", como se pueda.

Los médicos cubanos son excelentes. Habrá, como en todas partes, unos mejores que otros. Pero en general reciben bastantes menos retribuciones de las que por sus notables logros merecen. Y en Cuba funcionan, como en todos los países, los enchufes, las amistades, las recomendaciones y hasta ciertos bonitos sobornos de distinta naturaleza. ¿Y dónde no sucede?. No se trata de justificarlo sino de ponerlo dentro de un contexto real y cotidiano. Es lo que hay.

La doctora de la Oficina de Intereses obvia decir, por ejemplo, que la atención en la especialidad de obstetricia ha llevado a que en la isla se produzca una mortalidad infantil perinatal inferior a la de EEUU. Y que zonas del país que nunca habían visto un galeno, cuentan con atención primaria y hospitalaria.

Los cubanos no se encuentran ya en el Período Especial en tiempos de paz. Han remontado ese punto crítico. Pero están en una etapa muy defícil de cambios radicales.

La sanidad pública padece todos los mismos males y carencias del sistema económico caduco, según el propio Comandante Fidel.

Pero señora experta en la sombra, le recomiendo, con el debido respeto que mire para su casa. Cuba tiene mucho que arreglar, pero en EEUU ni siquiera sueñan con la protección sanitaria con que contamos en Europa.

La verdad es que la Oficina de Intereses no es la entidad más adecuada para ponerle los puntos sobre las íes a los cubanos.

Parte de lo que dice la muy experta, por lo menos a la altura de 2011, es sencillamente falso. Le guste o no, please, mire para su patio.

miércoles, 12 de enero de 2011

Haití en la memoria: Kuba muy alucinante 5

A veces he llegado a pensar que soy como un pararrayos para las grandes desgracias. La Crisis de los Misiles me tocó en Kuba, acabados de cumplir 14 años. Cuando el ataque de Playa Girón estaba en La Havana. Pude haber viajado en un avión de Cubana que fué explosionado. Una bomba de ETA en Madrid, no me alcanzó por 20 minutos de salvadora diferencia. 

El 11-S, lo pillé en Carolina de Norte. Ni más ni menos que en la vecindad de la tercera ciudad de importancia financiera. Y como si esto fuera moco de pavo, residía muy cerca de una central nuclear. Supe lo que era el miedo a un ataque con cepas de antrax, cuyo origen nunca quedó claro. 

Y el terremoto de Haití , el 12/01/10, me sorprendió en La Havana, donde por otra inesperada coincidencia, la temperatura bajó a la increible cifra de 3 grados Celsius. Un record histórico para el Trópico que me provocó de entrada una desagradable taquicardia, un jamacuco intenso y muy molesto. Y bastante cabreo por no poder regresar muy morena. Para darle mucha envidia a la basca.

Cuando se produjo la tragedia de Haití la televisión cubana comenzó a bombardearnos, sin parar, en vivo y en directo con imagenes dantescas. La gente en la calle se hacía eco de otra noticia: la muerte por frío de unos pacientes psiquiátricos. Sería perverso buscar culpables entre el personal sanitario. Sencillamente, el país no estaba preparado para esa contingencia extrema.

Sin embargo, lo que más me preocupaba no era tener que dormir arrebujada en mi abrigo europeo. Temía que otro temblor de tierra alcanzara al oriente de Kuba. Pero el gobierno se ocupó de inmediato de proceder a la evacuación de las regiones que comparten la falla responsable del siniestro en Haití.

Yo lo tenía muy claro: si en Kuba ocurría algo, yo me iba a tratar de ayudar en lo que fuera.

Pese a las circunstancias, no lo pasé nada mal. Me disfracé de miembro de las Tropas Especiales. El conjunto que vestía no podía ser más ridículo: unos vaqueros verde oliva muy sufridos,de origen incierto, que rescaté de un armario antiguo,  el único jersey que habia llevado, rojo fosforito, los Crocs de invierno, y una guerrera de camuflaje de Palmer. Con esa pinta me fuí a dar nada menos que al bar del Hotel Nacional, uno de los más suntuosos e historiados de La Havana. 

Ya se sabe que cuando hay frío nada mejor que un lingotazo de alcohol. Allí no había atentos camareros. Palmer, que es un caballero, se ocupó de buscar las bebidas. El establecimiento, con una vista impresionante sobre el mar, estaba mayormente ocupado por turistas cutres con aspecto tontorrón, de esos que van a Kuba en busca de la experiencia de su vida por un precio muy ajustado.

Lo mejor era la música. Un trío de abuelos marchosos que ofrecía el ambiente tropical enlatado que se espera de tamaño hotel de lujo. Yo  me lo pasé muy bien. Me marqué una Guantanamera, a voz en cuello, mientras Palmer se tronchaba de la risa.

Luego de una generosa propina, los músicos ya no nos abandonaron. Se lucieron con la canción dedicada al Ché, cuya letra ya he olvidado, pero no por eso dejé de cantar una versión de "aquí se queda la historia, la inefable transparencia, de tu querida presencia Comandante Ché Guevara". Y el mal bicho de Palmer riéndose de mí. No estaba muy borracha sólo algo inspirada.

Pasé brevemente por la tienda de souvenirs del hotel, de la que salí con un adaptador para enchufes. Había unos libros preciosos pero los precios eran como un impuesto revolucionario con Kalashnikov y cuchillo Aitor.

Regresamos a casa de mi madre en el Lada azúl que era de mi padre. Palmer siempre conduce como si participara en el París-Dakar. Le pega unos achuchones al acelerador del vehículo ruso, y hay que ver como responde. Parece un Jaguar.

Su conducción temeraria es bien conocida  en La Havana y cuando alcanza el Malecón habanero, vía rápida, el muy puñetero no deja títere con cabeza. Emplea la bocina como si llevara una ambulancia. Y el personal, claro, se quita de en medio. No les queda más remedio.

En casa de mi madre me puse morada con unos macarrones preparados por Mercedes, católica, apostólica y admiradora de Monseñor Escribá de Balaguer. El ángel de la guardia de mi madre. Sin olvidar a Elvira, que le soporta todas las majaderías a mi madre y a Lindi, una perra bastante fea. Por el cariño que mi madre le profesa, la considero mi hermana cuadrúpeda. A fin de cuentas Lindi está con ella y no le falla.

Esa tarde, pese al frío, me empeñé en visitar el Museo del Ministerio de Interior. Y allí recalé con Palmer al volante del viejo Lada. No había más que dos o tres visitantes. La señora que vendía las entradas, pese a mi atuendo aguerrido y marcial, (de paraca sonada) me cobró a mí 2 CUC, mientras que a Palmer le dejó pagar con moneda cubana. Él había acompañado al ministro en la apertura del centro, pero entre discursos y saludos, no había visto nada.

El museo se encuentra en la residencia que ocupó el embrionario ministerio, con Ramiro, Abrantes, Piñeiro, Palmer (que no se llama así) etc. etc. Exhibe toda clase de armas y artilugios con fines siniestros: una piedra simulada para contener explosivos, armas disfrazadas como bastones, máquinas para transmitir mensajes, cuchillos varios. También en las paredes tenían mapas de las operaciones de contrainteligencia realizadas con éxito. Yo me lo estaba pasando en grande. Todo era muy interesante. Es un museo único en su clase: demuestra lo que es el terrorismo contra una Isla del Caribe.

Pero sucedió lo inesperado. De pronto Palmer empezó a explicarnos a todos, visitantes y empleados, quienes eran las personas que aparecían en las fotos. Estaba visiblemente emocionado.

Y él, que suele hablar muy bajito, a diferencia de la mayoría de los habitantes de la Isla, casi gritaba. Entonces comprendí que sucedía. De golpe se había dado con la memoria de las guerras en que había participado. Veía de nuevo a sus compañeros muertos. Todos permanecimos sobrecogidos por su reacción.

Yo temí que fuera a darle un ataque de algo. Y dí por terminada la visita. La señora de la recepción me regaló unas postales. Agradecida, le planté dos besos y salí pitando, con Palmer todavía entretenido en su relato, hacia el sufrido Lada.

Terminamos en un bar junto a la costa. Yo me pedí un bocata y una cerveza Bucanero. Palmer eligió otra marca, Cristal y no quiso comer nada.

En la pequeña calle que daba al mar había un coche de los más viejos aparcado. Me acerqué a admirarlo. Y en lugar de examinar el auto, presencié un cuadro de sexo oral despepitado. Regresé a la mesa soltando carcajadas. La tarde terminaba con un poco de todo.

"Campesino",colografía de Celia Irina Álvarez (2010)
Palmer, sobre las 6, se pone un chandal y una gorrita y sale a hacer jogging por la Quinta Avenida. Los chicos  del vecindario  esperan a que pase y no pocas veces le tiran piedras. Él se resigna. Los niños le gritan "gorrita" y se ríen en su cara.

El Ché, uno de los 100 personajes cruciales del siglo XX.

Ernesto Guevara de la Serna, alias Ché, perseguido por un niño, y en una instantánea.
Ernesto Guevara de la Serna, alias Ché, figura entre las personalidades más destacadas del siglo XX. La relación de famosos la hace la revista estadounidense "Time". Existen ya al menos 4 excelentes biografías del controvertido argentino, cubano, universal. Yo tuve la oportunidad de conocerlo de niña. Creo que fué como mi primer amor. Luego lo padecí como ministro de industria. Dicen que su nombramiento ocurrió de la siguiente manera: tenía lugar una importante reunión en la que Fidel pretendía formar gobierno. El Comandante preguntó que quién era economista. El Ché entendió que quién era "comunista" y alzó la mano. Fidel, ipso facto lo nombro Ministro de Industria. El Ché hizo lo que pudo. Con gran espíritu autocrítico. Era el primero en señalar las múltiples chapuzas. La pasta dental que se solidificaba, los refrescos con sabor a medicina para la tos. Pero aquello era un absoluto desastre. El Ché aspiraba a que formáramos un hombre nuevo. Un quimérico ser que no se moviera por beneficios materiales. El Ché era un poeta de la Revolución permanente. Un utópico. Habló ante la ONU, en representación de Cuba, y dejo al personal  alucinando.
Luego desapareció. Y todos nos quedamos entre tristes y mosqueados. Circularon muchísimas teorías. Se dijo de todo. Finalmente se supo que andaba por África. Allí fracasó en su intención de convertir en combatientes a un equipo de hombres más adictos al alcohol  y el fornicio que a las teorías de Lénin. Estuvo en Árgel. Luego recaló en Praga. A veces transigió en que lo visitara Aleida, su mujer. Y finalmente, después de un entrenamiento en Pinar del Río, vino Bolivia. La CIA iba a por él. Y el sitio que escogieron para su cruzada, propició la tragedia. Lo asesinaron herido y maltrecho. Nunca se rindió. Escribió varios diarios y multiples artículos. Mientras estuvo en Praga, recluido en un "piso franco" y con escolta cubana, seguro que también escribió algo. Pero sus notas de Praga nunca han aparecido. En 1987, tras un enorme esfuerzo, Cuba recuperó sus restos. Hoy el Ché, su memoria, es objeto de un marketing desaforado. Es como la CocaCola revolucionaria. Todo lo contrario de lo que él quería. En fin, que la eternidad lo ha alcanzado de forma muy ordinaria.



martes, 11 de enero de 2011

Celia Sánchez Manduley in memoriam.

Instantánea de Doña Celia Sánchez Manduley (Media Luna 09/05/1920 - La Habana 11/01/1980)
No voy a nombrar a Oriente
Ni mucho menos la sierra.
No voy a nombrar la guerra,
con esa luz diferente.
No voy a nombrar la frente honrada por el laurel
Voy a nombrar sólo a Celia,
Celia Sánchez Manduley.



(Para Dra. Alicia Gloria Otazo Sánchez, Dra. Elena Otazo Sánchez, Flavia Sánchez, Ana Irma, Griselda Sánchez, Ernesta, toda su familia directa.....y todos los que compartimos su presencia.)

lunes, 10 de enero de 2011

Más allá del ADN: la memoria histórica.


Más allá de lo que ordenan los genes están las circunstancias.

Y esa otra herencia es casi tan fundamental como GCTAGATACA.

Muestro un collage que rescata la imagen de mi abuela materna: de jovencita y de recién casada.

Aparece un bono acreditativo de una jornada de trabajo voluntario en Kuba.

Añado dos documentos de identificación de mi padre.

Visto con zoom se distinguirá la firma de Celia Sánchez Manduley.

domingo, 9 de enero de 2011

Soy Cuba: la primera coproducción cubano soviética.

Serigrafía a color de René Portocarrero. Cartel de la primera película cubano soviética, años 60.
Los rusos quedaron fascinados por la luz y el ritmo de la Isla, que casi era una extensión de la antigua URSS. Así nació la primera película conjunta cubano soviética. Hoy probablemente reposa en algún archivo refrigerado. Parte de la cinta se rodó en un club de Miramar, que ya había dejado de ser privado. Los niños de la vecindad hicimos todo lo posible para hacer fracasar el proyecto. Nos colábamos en el plató. Incordiábamos a técnicos y guionistas. Acosábamos a los artistas. Algunos insultábamos cordialmente a los rusos."Tovarich mariquita".
Mihail Kalatosov, al borde de un ataque de nervios, nos concedió algunos planos, que con seguridad nunca llegaron a formar parte de su filme. Posiblemente su opera prima en el Caribe, resultó una plasta colorista. Lo mejor que, tal vez, queda de ella es el cartel de René Portocarrero.

Una broma de Doña Celia Sánchez Manduley.


César Quevedo Peralta, retratado por Celia Sánchez.
La caricatura no pudo ser mejor escogida. Guarda mucho parecido con César Quevedo:las gafas, el traje impecable, la pajarita. El material utilizado, muy humilde; una página de un bloc de notas con el escudo nacional y la referencia de la Secretaría del Consejo de Estado. "Clarísimo", "funcionando", y "ya", eran expresiones muy frecuentes del protagonista de la broma.
Pero lo verdaderamente interesante es su autora: Doña Celia Sánchez Manduley. Que practicaba un saludable sentido del humor. Un estilo personal que la hacían muy cercana a sus colaboradores. La recuerdo con gratitud y añoranza. Y esta pequeña página arrugada, que mi padre guardó junto con sus documentos más personales, me ha hecho muy felíz.
Gracias Manina.

sábado, 8 de enero de 2011

Muy bien presidente Raúl, sacuda la mata. Dele caña al mono.

Cambios en el gobierno de Kuba. Enseguida saltan los mismos de siempre. Los que desean profundamente el fracaso de los habitantes de la Isla. Allí todo es un desastre, pero se las han arreglado para tener un índice de mortalidad infantil inferior al de EEUU. Y hay que ver si no están escolarizados. Cualquiera tiene un título. Y sus médicos, que colaboran por ejemplo en Haití, son tan buenos que cuando se quedan fuera de Cuba, enseguida consiguen buenos trabajos.

El Ejército cubano puede ser una buena cantera a la hora de impulsar la economía. Hay que dejar a los cubanos de Kuba que arreglen su país como mejor les parezca. ¿Qué les pueden enseñar con una economía mundial en crisis?.

Certificado del PCC: memoria histórica de Kuba

Certificado de miembro fundador del PCC.
Guardo con especial cariño un certificado extendido a nombre de mi padre. Él dedicó toda su vida a sus ideales. Pero nunca dejó de hacerme llegar su cariño. Hasta en el silencio de la distancia. He recuperado una carta suya desde su exilio en Costa Rica, cuando era perseguido por la dictadura de un sargento golpista. Fué una de las mejores sorpresas que tuve al regresar a casa de mis padres tras casi 30 años de voluntaria ausencia.

Kuba alucinante:pasaporte felino en Havana.

Pasaporte cubano vigente y habilitado.
Aquí tienen al culpable de menudo revuelo en el aeropuerto "José Martí", La Havana,Kuba. La funcionaria Guardiafronteras lo hojeó minuciosamente. Me dijo que dejara pasar al resto de la gente. Pero ella abandonó su cubículo para consultar qué hacía conmigo y mi documento de identificación.

Salió otro oficial, y con cara de broma  me preguntó: ¿Es un gato o un conejo?. Es gato y araña-respondí presta. El hombre sonrió.Se acercó un militar dotado de varias estrellas y soltó una sonora carcajada. Como que el problema no era suyo y le importaba un bledo.

El pasaporte circuló de mano en mano. Mientras,yo permanecía comodamente sentada en el suelo, observando los movimientos del personal. Al final, alguien decidió que, con gato o conejo, mi pasaporte era válido.

Una larga cola de viajeros, recién llegados en el vuelo de Air France, en el mismo en que yo había viajado, presenciaban intrigados los manejos inexplicables que los privaban de traspasar la frontera. Por lo menos una parte del tráfico normal de pasajeros se había paralizado.

Fuí a parar a un diminuto despacho. A diferencia del salón principal, por donde entran los viajeros, aquel cuchitril contaba con aire acondicionado. El guardia a cargo de los trámites, se las apañaba muy bien con un 486 y una impresora de los 80. Ignoraba el destino de mi pasaporte felino.

Estuvimos charlando hasta que llegaron dos guardias con caras de yo no fuí. Poco después subía al coche de alguien de los Guardafronteras. Al pasar el control saludé a la que verificaba los coches: "Agur segurosa". La oficial, falsamente enfadada, hizo detenerse el coche. ¿Qué dijistes, ¿comemierda?. No - respondí, le he dicho "segurosa", o es que Ud. no lo es.

Total que mientras discutíamos el asunto semántico, el guardia que conducía decidió que echáramos tierra al asunto. Pese a ser sólo las diez de la noche, fuera del sufrido coche había caído una noche del trópico densa y sofocante. Por la ausencia de iluminación, atravesábamos una carretera casi a oscuras.

Fuimos a parar a una mansión, el cuartel de la policía de fronteras. Allí me quité el cansancio de 14 horas entre vuelos y aeropuerto, practicando katás. En algún momento recuperé mi pasaporte con gato.

Poco después me embutía en un taxi años 40. Recibí una despedida calurosa. Hasta había prometido a uno de los guardas, que estaba más bueno que el pan, hacerle llegar una famosa "carta de invitación" (unos 100 euros), para que pudiera viajar a Spain.

El negocio no prosperó porque el hombre no tenía un duro partido por la mitad.

Cuando por fin llegué a casa de mi madre, el taxista empezó a refunfuñar. Creía que yo no le iba a pagar los CUC debidos. Entonces salieron en mi ayuda, Mercedes, adepta al Opus, y la perra de mi madre, Lindi, pese a que es más fea que el hambre. Al día siguiente era mi cumple. Hacía mucho tiempo que no me había reido tanto.

viernes, 7 de enero de 2011

Celia Irina Álvarez: una jóven artista cubana.

Colografía "Revolución". Celia Irina Álvarez (2010)

Celia Irina Álvarez es graduada de la escuela "San Alejandro". En la actualidad realiza su servicio social, como docente universitaria. Ha participado en varias exposiciones en el extranjero.
Aunque no cuenta con demasiados recursos, está muy al día en las tendencias actuales.

Gato y guerrillero

Fotografía original tomada en Málaga.

Cuando tomé la foto sólo me interesaba el gato. Su mirada amenazadora. Listo para el ataque o la huída. Revelé la película en el laboratorio de microscopía electrónica de la UAM. Al exponer la imagen en la ampliadora descubrí una pintada: "viva Dios". Fué entonces que advertí que en esa pared de una vivienda casi en ruinas había un retrato del Ché.

Dicen que es la imagen más publicitada del mundo. Desde luego, al Ché creo que le hubiera importado muy poco. La primera vez que lo ví yo tenía 10 años y él acababa de salir de la guerra. Llevaba el brazo derecho envuelto en un trapo negro.
Olía como si no se hubiera duchado en muchos años. Pese a la peste y las bromas de la gente de su escolta, a mi me dió por perseguirlo.
Me quedé encantada por sus ojos, muy pícaros. Le pedí un autógrafo y claro, no se dignó a complacerme. Uno de sus compañeros argumentó que él era analfabeto. Yo respodí: "eres un mentiroso". Entonces el Ché se rió de buena gana.Y estaba guapísimo. Iba en busca de su novia, Aleida. No estaba para niñas malcriadas.
Estoy segura que si resucitara, se volvía a morir al ver que su esfigie aparece hasta en toallas playeras.

Fiesta gatuna:gatos de Kuba en una juerga.


Una de las varias veces que he estado ultimamente en Kuba, tuve un recibimiento muy especial por parte de las/los funcionarios de extranjería. Y todo por un gato que acerté a dibujar en la página 2 del pasaporte. Al principio me exigieron que aclarara si se trataba de un gato o un conejo. La cosa tenía su enjundia. Como que gato en Kuba es algo más que un felino.
Terminé "retenida" en un local diminuto pero con aire acondicionado. El oficial a cargo de aquello se las apañaba con un 346 y una impresora de los años 70. Fué muy divertido.
Me invitaron, más bien una invitación algo forzosa, a su sede, guarida o cuartel. Una mansión en toda regla. Terminamos practicando katás. Mucho más tarde me subieron en un taxi de los años 40 y fuí a parar a la casa de mi madre, casi tres horas después de haber aterrizado.
No fuí a parar a Villa. Soy de índole insignificante.

"Las máscaras" de René Portocarrero.


Señora con quitasol




René Portocarrero, un artista mayormente autodidacta. hizo incursión en muy variadas técnicas y medios de expresión.

Pero sólo publicó dos libros.

Aquí se muestran tres láminas de "Las máscaras" (1955).

En ellas hay un aire de misterio que no deja de ser juguetón. Hay un silencio sonoro.

miércoles, 5 de enero de 2011

Kuba alucinante 4: 1 de enero de 1959

"Victoria". Colografía de Celia Irina Álvarez (2010)
Así es como una jóven artista cubana representa el 1 de enero de 1959. Ella se llama Celia Irina Álvarez. En su familia todos son guardias. Incluido el coronel Palmer, su padre.