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miércoles, 12 de enero de 2011

El Ché, uno de los 100 personajes cruciales del siglo XX.

Ernesto Guevara de la Serna, alias Ché, perseguido por un niño, y en una instantánea.
Ernesto Guevara de la Serna, alias Ché, figura entre las personalidades más destacadas del siglo XX. La relación de famosos la hace la revista estadounidense "Time". Existen ya al menos 4 excelentes biografías del controvertido argentino, cubano, universal. Yo tuve la oportunidad de conocerlo de niña. Creo que fué como mi primer amor. Luego lo padecí como ministro de industria. Dicen que su nombramiento ocurrió de la siguiente manera: tenía lugar una importante reunión en la que Fidel pretendía formar gobierno. El Comandante preguntó que quién era economista. El Ché entendió que quién era "comunista" y alzó la mano. Fidel, ipso facto lo nombro Ministro de Industria. El Ché hizo lo que pudo. Con gran espíritu autocrítico. Era el primero en señalar las múltiples chapuzas. La pasta dental que se solidificaba, los refrescos con sabor a medicina para la tos. Pero aquello era un absoluto desastre. El Ché aspiraba a que formáramos un hombre nuevo. Un quimérico ser que no se moviera por beneficios materiales. El Ché era un poeta de la Revolución permanente. Un utópico. Habló ante la ONU, en representación de Cuba, y dejo al personal  alucinando.
Luego desapareció. Y todos nos quedamos entre tristes y mosqueados. Circularon muchísimas teorías. Se dijo de todo. Finalmente se supo que andaba por África. Allí fracasó en su intención de convertir en combatientes a un equipo de hombres más adictos al alcohol  y el fornicio que a las teorías de Lénin. Estuvo en Árgel. Luego recaló en Praga. A veces transigió en que lo visitara Aleida, su mujer. Y finalmente, después de un entrenamiento en Pinar del Río, vino Bolivia. La CIA iba a por él. Y el sitio que escogieron para su cruzada, propició la tragedia. Lo asesinaron herido y maltrecho. Nunca se rindió. Escribió varios diarios y multiples artículos. Mientras estuvo en Praga, recluido en un "piso franco" y con escolta cubana, seguro que también escribió algo. Pero sus notas de Praga nunca han aparecido. En 1987, tras un enorme esfuerzo, Cuba recuperó sus restos. Hoy el Ché, su memoria, es objeto de un marketing desaforado. Es como la CocaCola revolucionaria. Todo lo contrario de lo que él quería. En fin, que la eternidad lo ha alcanzado de forma muy ordinaria.



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