Noruega es de esos afortunados países donde nunca pasa nada demasiado escandaloso. Sus gobernantes mantienen una discreción sabía. Impera un equilibrado estado de derecho. Eso era así hasta el 22/07/11 cuando un sujeto llamado Anders Breivik, asesinó un total de 77 personas.
Ahora se le juzga ante las cámaras de las televisiones de todo el mundo. Y en presencia de los familiares de las víctimas. Tal transparencia ha dado mucho que pensar ya que el sujeto ha hecho gala y apología de su ideario, incluso con gestos de saludo fascista.
Desconozco si algún docto psiquiatra se atreverá a diagnosticar una grave patología del sistema nervioso central en Breivik. Los psiquiatras son los médicos que menos recursos tienen para un diagnóstico acertado. Han de agarrarse a los síntomas externos, a la conducta del paciente. Y aún así pueden llegar a conclusiones disímiles.
Los médicos deberían acostumbrarse a admitir tal incapacidad. Si a Breivivik le practican un TAC no se encontrará un tumor ni otra anomalía orgánica. Sin embargo se sabe que estuvo largo tiempo preparando sus atentados, que consultó los procedimientos de comandos de asalto, que dejó buena nota de su ideario en Facebook. Que es frío. Impersonal. Taimado. Ególatra.
El mal existe y negarlo o buscarle una explicación racional es difícil a no ser que uno quiera invocar a Satanás. La verdad es que con Anders Breivik tenemos bastante.
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lunes, 23 de abril de 2012
sábado, 23 de julio de 2011
El mal ataca en Noruega

Si se contempla su fotografía exhibida en Facebook nada hace pensar que el sujeto es un criminal. El entrecejo ligeramente fruncido. La mirada esquiva, dirigida hacia algo que se oculta al espectador. Cierto descuido en el atuendo y la enérgica mandíbula resultan mínimamente inquietantes.
Pero Lombroso se equivocaba: no hay un perfil fisonómico que señale a un asesino. Todos somos asesinos en potencia.
El verdadero mal está en la mente. En la profunda patología que es despreciar la vida ajena. En una carencia absoluta de empatía frente al sufrimiento del otro. Lo que se dice una personalidad psicopática.
De Behring Breivik se ha dicho que sostenía una ideología cristiana ultraconservadora especialmente contraria al islam.
Y aquí tenemos el conocido problema de los fanáticos de cualquier pelambre: de quienes pretenden sustentar sus creencias a golpes de pistolas y bombas y a cualquier precio imponer sus presuntos valores.
El asunto constituye una verdadera tragedia para un país como Noruega, que a penas suele figurar en las noticias porque no allí, al parecer, no sucede nada aciago. Pero no deja ser una llamada de atención para recordarnos que convivimos con el mal. Que nos roza cada día bajo múltiples vestiduras. Y que de locuras como la ocurrida en Noruega nadie está a salvo.
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