Páginas vistas

viernes, 7 de enero de 2011

El gato del rabino: homenaje a Borges

Saturday, March 04, 2006


La gata de la foto se llama Cira. Fue una gran compañía, aunque yo no fuera su dueña. Los gatos no tienen dueños, sólo amigos, detractores y adoradores.
El gato del rabino

En Praga la oscura y junto al río,
convivían un gato y un rabino
que ocupados en místicos afanes,
de la noche a la mañana, sonreían.

El gato era gris y zalamero,
muy amigo de arcanos y sardinas,
un felino cabalista muy versado,
en espejos, silencios y mininas.

Los días y los trabajos eran leves
para el gato consentido del rabino,
no hacía más que contar altas estrellas,
y atusarse la cola con gran mimo.

Pero un treinta de abril, cruel y lluvioso,
terminó el paraíso del felino.
vio al Golém, pegó un bote, y asustado,
escapó despavorido hasta el tejado.

“Oh qué dios chapucero y simplón,
ha soñado a éste bicho malsano.
un engendro, ni ángel ni ratón,
que remeda lo peor de lo humano”,
dijo El Aleph a su amigo Platón
como él otro gato exiliado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario