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viernes, 12 de agosto de 2011

Murakami, gatos y 1Q84

De las múltiples y diversas formas de sobrevivir al verano, una de ellas es meterse en un sitio fresco a leer tranquilamente 1Q84 de Haruki Murakami. No es un libro sino dos.

Al principio tuve mis vacilaciones. ¿Iba a soportar 723 páginas?, ¿Era posible?.

Pues resultó que sí. Que Murakami me había ganado el kumbite en buena ley. En un combate limpio y vigoroso.

Murakami tiene sus manías, como todos los escritores. Entre sus personajes nunca falta una bella adolescente. Ni una misteriosa treinteañera.

En la presente obra se llama Aomame, y se advierte que el apellido consta de dos caracteres, y que viene a ser algo así como verdura verde. El otro personaje significativo es Tengo. Sin olvidar a Fukaeri, autora de la novela "La crisálida de aire".

Las presencias de Tengo y Aomame se entrelazan en capítulos que nos sumerjen en la vida de Tokio. En sus magnos atascos. En las acumulaciones de gente en el metro.

Cada capítulo es una historia cerrada que puede complementarse o no con las que le sigue.

De lo que más me ha gustado es el el procedimiento de Aomame, para "mandar al otro barrio" a hombres que habían cometido crímenes horrendos de índole sexual contra mujeres o niñas. Lo terrible de sus actos contra las mujeres no debe ocultar que Aomame es una asesina en serie.

Su fachada es la de una impoluta fiseoterapeuta y maestra colegiada de artes marciales que con un afilado punzón consigue muertes indoloras y sin dejar muchas huellas.

Al menos si la inspección no es extremadamente exhaustiva. Porque siempre queda la duda de si al practicar tal procedimiento, posiblemente dirigido a cortar el suministro de sangre al cerebro, se produzcan daños visible por el forense que realice una autopsia cuidadosa.

Dejando el asunto mortuorio novela ofrece numerosas recetas de comida tradicional, o no tanto, digamos que platos frecuentes, de  Japón.

Y claro, no faltan gatos, amados por el autor.

Hay que perderse en el país de los gatos o sacar provecho de la historia del ratón que se encuentra con un gato vegetariano.

Resulta que un ratón gordo y sano se encuentra acorralado por un gran gato. Dice el ratón: "Por favor no me hagas mal. Tengo una familia que alimentar". "No te preocupes, dijo el gato, soy vegetariano".

Pero de inmediato saco la garra y agarró al ratón. "Pero no decías que eras vegetariano", preguntó desperado el ratón.Y lo soy, respondió el gato. Voy a cambiar tu carne por lechuga"



Gato nada vegetariano que compartió su felina vida conmigo y otros seis o siete miaus.

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viernes, 7 de enero de 2011

Ejército felino.

Piensen ustedes lo que sería una armada de gatos clónicos. Salidos del laboratorio de C. Venter. Genéticamente idénticos. GATAGTTACA. Transgénicos de felino y humano. No lo que se hace en "Avatar". Los gatos de Pennington son un refinado producto que condensa gatos con Homo sapiens. Pennigton es un artista británico. No se proponía incursionar en la genética molecular.

El gato del señor Bloom.

James Joyce indudablemente también amaba los gatos. De no ser así no le hubiese dedicado al gato del señor Bloom toda una página de su "Ulysses". Si hacen zoom sobre el texto podran escuchar el maullido del gato. La edición que muestro es de 1942. Algun día contaré la historia de un libro que llegó a mis manos hace muchísimo tiempo.

El gato del rabino: homenaje a Borges

Saturday, March 04, 2006


La gata de la foto se llama Cira. Fue una gran compañía, aunque yo no fuera su dueña. Los gatos no tienen dueños, sólo amigos, detractores y adoradores.
El gato del rabino

En Praga la oscura y junto al río,
convivían un gato y un rabino
que ocupados en místicos afanes,
de la noche a la mañana, sonreían.

El gato era gris y zalamero,
muy amigo de arcanos y sardinas,
un felino cabalista muy versado,
en espejos, silencios y mininas.

Los días y los trabajos eran leves
para el gato consentido del rabino,
no hacía más que contar altas estrellas,
y atusarse la cola con gran mimo.

Pero un treinta de abril, cruel y lluvioso,
terminó el paraíso del felino.
vio al Golém, pegó un bote, y asustado,
escapó despavorido hasta el tejado.

“Oh qué dios chapucero y simplón,
ha soñado a éste bicho malsano.
un engendro, ni ángel ni ratón,
que remeda lo peor de lo humano”,
dijo El Aleph a su amigo Platón
como él otro gato exiliado.

miércoles, 5 de enero de 2011

Gatos al poder

Ejército felino.
Con diferencia, los felinos resultan de los animales más misteriosos e interesantes. Por su casi mágico sentido de la orientación, por su asombrosa coordinación motora, y sus conductas de apareamiento llaman la atención de los estudiosos en neurociencias.
Ésta imagen es Pennington, un artista británico que crea mundos y paisajes soñados.