| Un concurso fotográfico del que da cuentas el periódico cubano Granma, organo oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), pretende descubrir los 10 paisajes más bellos de la geografía de la mayor de las Antillas. |
La edición del genoma se ha convertido en
un asunto candente después del gran interés que ha despertado el uso de
la técnica CRISPR [véase «La edición genética, más precisa», por Margaret Knox; Investigación y Ciencia, febrero de 2015]
para modificar embriones humanos. Como testigo del desarrollo de este
avance, me preocupa la forma en que podría llegar a utilizarse. Pero no
en el sentido en que el lector estará pensando.
Las cuestiones éticas que plantea la ingeniería aplicada a la línea germinal humana sin duda merecen consideración. Sin embargo, no deben distraernos de un problema mucho más acuciante: el creciente uso de CRISPR para corregir los genomas de poblaciones de animales salvajes. A menos que se regule y se contenga en el laboratorio, esta práctica entraña el potencial de alterar rápidamente ecosistemas de una manera perjudicial e irreversible.
Ya se ha utilizado CRISPR para modificar mosquitos y la mosca de la fruta Drosophila melanogaster. Y, en combinación con la técnica del «impulso génico» (gene drive), se ha visto que aumenta enormemente la eficacia para transferir modificaciones a la descendencia y a lo largo de la población. Una vez introducidos, los cambios genéticos se autopropagan; si se liberaran fuera del laboratorio, los efectos se extenderían con cada nueva generación y pronto estarían fuera de control.
Las cuestiones éticas que plantea la ingeniería aplicada a la línea germinal humana sin duda merecen consideración. Sin embargo, no deben distraernos de un problema mucho más acuciante: el creciente uso de CRISPR para corregir los genomas de poblaciones de animales salvajes. A menos que se regule y se contenga en el laboratorio, esta práctica entraña el potencial de alterar rápidamente ecosistemas de una manera perjudicial e irreversible.
Ya se ha utilizado CRISPR para modificar mosquitos y la mosca de la fruta Drosophila melanogaster. Y, en combinación con la técnica del «impulso génico» (gene drive), se ha visto que aumenta enormemente la eficacia para transferir modificaciones a la descendencia y a lo largo de la población. Una vez introducidos, los cambios genéticos se autopropagan; si se liberaran fuera del laboratorio, los efectos se extenderían con cada nueva generación y pronto estarían fuera de control.

