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sábado, 6 de abril de 2013
viernes, 5 de abril de 2013
Tizona: la cabra de la Legión
| Aquí os ofrezco amigos/as de todo el mundo una foto dedicada de la mascota de la Legión. Se llama "Tizona" y cuando se cabrea hace Beeeeeeeeeeeeee. |
Patricio de la Guardia Font: artista cubano
| Patricio de la Guardia Font en su casa en La Habana. |
| Una de las veces que viajé a La Habana para agasajar a doña Ana Goicoechea, me concedí el gustazo de visitar a Patricio de la Guardia Font. Tony y Patricio en sus años mozos fueron guerreros, oficiales al mando de las Tropas Especiales. Con mil y una experiencias en casi todas partes del mundo. Pero siempre, aún entonces, preservaban un espacio para la creación artística. Tuve la oportunidad de ver algunos cuadros de Tony: me fascinó una cabra, (parecía un Picasso) y varios antílopes saltarines. En vano suplique a Marta, su mujer, que me permitiera hacerme con algún cuadrúpedo salido de las manos del general (?), comandante (?). Desconozco cuál era su grado militar entonces. Por casualidades de la vida presencié una acción de Tropas, que tuvo lugar en Miramar, pared con pared con la casa de mis padres. Y por allí andaban en lo suyo Tony y Patricio. Como eran gemelos idénticos no había manera de enterarse. Pasó mucho tiempo. Y con lágrimas amargas conocí en Madrid de la muerte por fusilamiento de Tony. Que sigue vivo en su hermano idéntico Patricio. Patricio de la Guardia Font es un gran artista. Un pintor soberbio. Fresco y sereno a sus setenta y algo. Cultiva el paisaje y los desnudos femeninos. Como Google lo prohibe, no les avanzo nada de esa parte de su obra. Pero les aseguro que son un delicado canto a la belleza de la mujer. Aquí les muestro su versión del Valle de Viñales. Un lugar de Pinar del Río que nadie que visite Cuba debería perderse.Y si pueden, inviertan en un " Patricio". No se arrepentirán. |
La dichosa "Marca España"
En época de la dictadura de Franco menudeaban ciertas expresiones definitorias curiosas y significativas; lo de la “pertinaz sequía” o la conspiración “judeo-masónica”, o la odiosa “España una, grande y libre”.
En nuestros días, y salvando las democráticas distancias, algunos señores políticos, y en especial el ministro de Exteriores Montoro, no para de sacar a colación “la Marca España" (ME).
Reconozco, y vaya por delante, que ni soy de letras, ni frecuento lemas de mercadotécnia. Ignoro qué se pretende describir cuando se alude a la “Marca España”.
Pero de momento no he escuchado algo ni parecido a ningún/a dirigente de Francia, Alemania, (impensable encontrar a la señora Merkel en semejante tesitura). Ni siquiera a uno/a proveniente de la festiva Italia, donde ciertos personajes pintorescos pululan por el gobierno (si es que tienen algo equiparable a un gobierno). A lo mejor hasta se debería patentar el hallazgo hispano.
Desconozco la necesidad de que una nación de ciudadanos, con su Constitución y sus leyes, dueña y señora de una riquísima cultura, dotada hasta con diferentes lenguas y usos de las mismas, necesite de esa especie de instrumento adicional de identidad en plan CocaCola, Pepsi, Chanel, o Mercadona. Y me pregunto si los españoles actuales acabarán/emos por desempolvar lindos trajes regionales y castañuelas para recibir “con alegria” verbenera a quienes nos salvan los muebles (los turistas) cada verano.
De momento propongo los siguientes ejercicios indagatorios. Para empezar, consultar lo que define a España (Spain) en los registros que gratuitamente ofrece la CIA en su portal oficial ya que eso lo debe haber leído Obama, y lo que lee Obama cuenta lo suyo “urbi et orbi”.
Al mismo tiempo, abrir una cuenta en Facebook para que todo quisqui explique qué entiende por “marca España”, si es que entiende algo, vamos. (Pongamos que “la roja”, Belén Esteban, el caganet, la ikurriña, “La maja vestida”, el cante jondo, el Gernika, una mascletá, San Fermines, Gaudí, la paella, Joaquín Sabina, sangría de garrafón, la catedral de Burgos, un botellón juvenil, el Camino de Santiago, la garbosa foto de Aznar en Las Azores, por ejemplo).
Y no vendría mal consultar a nuestros académicos, a esos señores y pocas señoras de la Real Academia de la Lengua, para que con su reconocida sapiencia, y en muchos casos buen humor, nos aclaren si es o no una expresión acertada para referirse a un país de momento con tendencia hacia la pobreza, aunque bastante decente. O si como a mi entender resulta una simplificación ridícula.
En todo caso, señor Montoro, le sugiero que nombre embajadores honorarios de “su” "Marca España” a quienes están abandonando Spain, en busca de oportunidades para mejorar su vida. Le aseguro que lo van a hacer quedar muy bien.
jueves, 4 de abril de 2013
Doña Cristina de Borbón en la cuerda floja
El fiscal recurrirá la decisión del juez José Castro cursada para que Cristina de Borbón y Grecia comparezca el día 27 de abril, dentro de las diligencias que se siguen a su marido, Iñaki Urdangarín, por el llamado “caso Nóos.
Aunque dicho recurso legal es absolutamente válido y acorde a las normas jurídicas vigentes, no parece que favorezca en nada al buen nombre de doña Cristina, el no tener que presentarse ante el juez Castro. Me explico.
No hay dudas de que para una persona que está acostumbrada a recibir pleitesías y genuflexiones cortesanas antes que críticas, declarar frente a la justicia no es un plato de gusto. Pero es que, al parecer, su firma figura en documentos comprometedores de las empresas de su marido. Se investigan indicios que la vinculan a los negocios de Urdangarín.
Tal vez sería un insulto injustificado a su inteligencia aducir que puso aquí y allá su nombre a la ligera, sin enterarse de lo que hacía. Otorgando toda su confianza a la proba gestión financiera de su marido. De manera, en el menor caso, algo irresponsable.
Durante el medievo sería una conducta comprensible para una mujer de su clase. Pero ni entonces. No me imagino a Isabel “La católica”, estampando su rúbrica en lo primero que le presentaran. (De la figura de la gran Isabel sacar partido la Sección Femenina en época del dictador Franco).
Si Cristina de Borbón ignoraba los detalles de los sin duda florecientes negocios de su marido, si desconocía cómo se pagaba la vivienda donde residía, pues mucho peor para ella. Y si por fin se la exime de comparecer ante la ley, que no como imputada, flaco favor se hace a su persona y a la institución de la que forma parte.
Hay opiniones de toda índole. Algunos se inclinan por “perdonarles” el Ducado con tal que devuelvan (Iñaki Urdangarín, presunto todavía. culpable) el dinero, Y no faltan quienes piden que la infanta renuncie a su puesto dentro de la Casa Real, al Ducado y hasta al querido marido.
Supongo que es más que suficiente con que se cumpla la ley, Ni más ni menos.Los ciudadanos van estando hartos de tantos chanchullos.
Total, que poco importa un título nobiliario con el que no se paga en el supermercado.
La paupérrima situación económica española es, de momento, la "marca España" más conocida.
Preocupación por la imagen de la Monarquía y, por ende, de la de España. (Información recogida y editada por "El País)
Es la primera reacción que ha transmitido el Gobierno, por boca del ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, tras la imputación de la infanta Cristina por el caso Urdangarin. Hasta ahora, tanto el PP como el Ejecutivo habían tratado de mantenerse en un segundo plano. El fiscal recurrirá mañana la decisión del juez instructor José Castro.
Margallo ha afirmado que la citación "causa una enorme preocupación en el PP y en el Gobierno" y ha pedido que se "sustancie rápidamente porque, efectivamente, beneficiar, no beneficia a la marca España". A lo que ha agregado: "Cualquier cosa que afecte a una institución que ha sido capital en la Transición española y que es capital para el prestigio de España en el exterior, causa una enorme preocupación".
El ministro, en declaraciones a los medios a la salida de un acto oficial, ha reiterado que, "como todas las decisiones judiciales", esta también la respeta el Ejecutivo.
Preocupación por la imagen de la Monarquía y, por ende, de la de España. Es la primera reacción que ha transmitido el Gobierno, por boca del ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, tras la imputación de la infanta Cristina por el caso Urdangarin. Hasta ahora, tanto el PP como el Ejecutivo habían tratado de mantenerse en un segundo plano. El fiscal recurrirá mañana la decisión del juez instructor José Castro.
Margallo ha afirmado que la citación "causa una enorme preocupación en el PP y en el Gobierno" y ha pedido que se "sustancie rápidamente porque, efectivamente, beneficiar, no beneficia a la marca España". A lo que ha agregado: "Cualquier cosa que afecte a una institución que ha sido capital en la Transición española y que es capital para el prestigio de España en el exterior, causa una enorme preocupación".
El ministro, en declaraciones a los medios a la salida de un acto oficial, ha reiterado que, "como todas las decisiones judiciales", esta también la respeta el Ejecutivo.
Aunque dicho recurso legal es absolutamente válido y acorde a las normas jurídicas vigentes, no parece que favorezca en nada al buen nombre de doña Cristina, el no tener que presentarse ante el juez Castro. Me explico.
No hay dudas de que para una persona que está acostumbrada a recibir pleitesías y genuflexiones cortesanas antes que críticas, declarar frente a la justicia no es un plato de gusto. Pero es que, al parecer, su firma figura en documentos comprometedores de las empresas de su marido. Se investigan indicios que la vinculan a los negocios de Urdangarín.
Tal vez sería un insulto injustificado a su inteligencia aducir que puso aquí y allá su nombre a la ligera, sin enterarse de lo que hacía. Otorgando toda su confianza a la proba gestión financiera de su marido. De manera, en el menor caso, algo irresponsable.
Durante el medievo sería una conducta comprensible para una mujer de su clase. Pero ni entonces. No me imagino a Isabel “La católica”, estampando su rúbrica en lo primero que le presentaran. (De la figura de la gran Isabel sacar partido la Sección Femenina en época del dictador Franco).
Si Cristina de Borbón ignoraba los detalles de los sin duda florecientes negocios de su marido, si desconocía cómo se pagaba la vivienda donde residía, pues mucho peor para ella. Y si por fin se la exime de comparecer ante la ley, que no como imputada, flaco favor se hace a su persona y a la institución de la que forma parte.
Hay opiniones de toda índole. Algunos se inclinan por “perdonarles” el Ducado con tal que devuelvan (Iñaki Urdangarín, presunto todavía. culpable) el dinero, Y no faltan quienes piden que la infanta renuncie a su puesto dentro de la Casa Real, al Ducado y hasta al querido marido.
Supongo que es más que suficiente con que se cumpla la ley, Ni más ni menos.Los ciudadanos van estando hartos de tantos chanchullos.
Total, que poco importa un título nobiliario con el que no se paga en el supermercado.
La paupérrima situación económica española es, de momento, la "marca España" más conocida.
Preocupación por la imagen de la Monarquía y, por ende, de la de España. (Información recogida y editada por "El País)
Es la primera reacción que ha transmitido el Gobierno, por boca del ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, tras la imputación de la infanta Cristina por el caso Urdangarin. Hasta ahora, tanto el PP como el Ejecutivo habían tratado de mantenerse en un segundo plano. El fiscal recurrirá mañana la decisión del juez instructor José Castro.
Margallo ha afirmado que la citación "causa una enorme preocupación en el PP y en el Gobierno" y ha pedido que se "sustancie rápidamente porque, efectivamente, beneficiar, no beneficia a la marca España". A lo que ha agregado: "Cualquier cosa que afecte a una institución que ha sido capital en la Transición española y que es capital para el prestigio de España en el exterior, causa una enorme preocupación".
El ministro, en declaraciones a los medios a la salida de un acto oficial, ha reiterado que, "como todas las decisiones judiciales", esta también la respeta el Ejecutivo.
Preocupación por la imagen de la Monarquía y, por ende, de la de España. Es la primera reacción que ha transmitido el Gobierno, por boca del ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, tras la imputación de la infanta Cristina por el caso Urdangarin. Hasta ahora, tanto el PP como el Ejecutivo habían tratado de mantenerse en un segundo plano. El fiscal recurrirá mañana la decisión del juez instructor José Castro.
Margallo ha afirmado que la citación "causa una enorme preocupación en el PP y en el Gobierno" y ha pedido que se "sustancie rápidamente porque, efectivamente, beneficiar, no beneficia a la marca España". A lo que ha agregado: "Cualquier cosa que afecte a una institución que ha sido capital en la Transición española y que es capital para el prestigio de España en el exterior, causa una enorme preocupación".
El ministro, en declaraciones a los medios a la salida de un acto oficial, ha reiterado que, "como todas las decisiones judiciales", esta también la respeta el Ejecutivo.
miércoles, 3 de abril de 2013
¿Cubanos de Fidel o de Miami?
He revisado con la debida atención el artículo que Yoanis Sánchez (Ver en “Generación Y”, portal “Desde Cuba”) leyó en Miami, Fla. supongo que en la “Torre de la Libertad” (que es ese edificio tan feo con el que tiene el escaso gusto de utilizar para ilustrar su excelente pieza.
De modo resumido Sánchez viene a afirmar de forma enfática y hasta muy sentida, (lo que le debe haber ganado sonados aplausos), que no hay “cubanos de Fidel y cubanos de Miami sino cubanos y punto”. Y argumenta, con bastante razón en parte, que ningún gobierno o partido tiene el derecho de decidir en cuanto a la nacionalidad de los ciudadanos.
La cosa tiene su miga, ya que hubo un tiempo lejano pero no del todo olvidado, en que a aquellos naturales cubanos que decidían abandonar definitivamente la isla se les tachaba de “gusanos” y no pocos recibieron insultos bastante menos zoológicos (apátridas, escoria, etc). Los contactos “con el extranjero” estaban mal vistos.
Los/las militantes de la Juventud Comunista tenían específicamente prohibido sostener relaciones con “gusanos”. Pero del otro lado del estrecho de La Florida no todos los cubanos eran industriosos y pacíficos emprendedores anticastristas.
Hay que recordar que Estados Unidos practicó una política exterior miope y belicista frente al incipiente fenómeno de la Revolución Cubana. ¿Quién organizó la invasión a Playa Girón? (De la que salieron con el rabo entre las piernas, en el mejor caso) ¿Quiénes entrenaron a esos patriotas tan cubanos? ¿De quién eran esos cubanos? ¿De qué Cuba?. Se dieron casos de terrorismo. Cito la muerte de un turista italiano por una bomba en un centro turístico habanero.
Más tarde hubo momentos en que en Cuba se vivió un estado próximo a una guerra: en los 60 (Yoanis no había nacido y yo era una niña) la CIA (sí, no es un cuento de Camino) pertrechó grupos “de bandidos” en las montañas del Escambray. Y Fidel, claro, les mando a las milicias. Y ganaron los milicianos.
Hay razones históricas suficientes para afirmar que los “cubanos de Cuba” y los de cualquier otra parte han experimentado circunstancias diferenciadoras. Y las personas responden mucho a sus circunstancias vitales. Afortunadamente cada persona es única. En todo caso es de su padre y de su madre.
Pero de nuevo con lo de Cuba: no debería olvidarse la influencia de la política estadounidense a la hora de distinguir cubanos de aquí, de allá y de acullá, a los que incluso se le tiene muy en cuenta con la famosa Ley Helms-Burton. Y no voy a meterme en esos jardines migratorios. El Departamento de Estado estadounidense bien que marca el nivel de cubanía que le viene mejor.
No me gusta impartir lecciones. Ni mucho menos dar consejos. En un mundo económicamente globalizado, en el que la tendencia es la fusión de fronteras, entretenerse en definir quién es más o menos cubano, y encima cubano de quién, (o chino, ruso o español), resulta una soberana memez.
Y vaya un pequeño apunte: la Transición española es un ejemplo de la manera de afrontar las diferencias políticas e ideológicas para ensamblar una sociedad sana en la que los ciudadanos se sientan libres dentro de un marco legal. Pero ojo, no fue un camino de rosas.
Sería deseable que el futuro de Cuba lo decidieran libremente los cubanos. Y la definición de nacionalidad debería ser la que dicte una Constitución aprobada por consulta popular. Mediante referendum.
Que la isla no vuelva a ser un abyecto protectorado de Estados Unidos.
Claro que eso no es muy políticamente correcto para decirlo en Miami ¿O no?.
De modo resumido Sánchez viene a afirmar de forma enfática y hasta muy sentida, (lo que le debe haber ganado sonados aplausos), que no hay “cubanos de Fidel y cubanos de Miami sino cubanos y punto”. Y argumenta, con bastante razón en parte, que ningún gobierno o partido tiene el derecho de decidir en cuanto a la nacionalidad de los ciudadanos.
La cosa tiene su miga, ya que hubo un tiempo lejano pero no del todo olvidado, en que a aquellos naturales cubanos que decidían abandonar definitivamente la isla se les tachaba de “gusanos” y no pocos recibieron insultos bastante menos zoológicos (apátridas, escoria, etc). Los contactos “con el extranjero” estaban mal vistos.
Los/las militantes de la Juventud Comunista tenían específicamente prohibido sostener relaciones con “gusanos”. Pero del otro lado del estrecho de La Florida no todos los cubanos eran industriosos y pacíficos emprendedores anticastristas.
Hay que recordar que Estados Unidos practicó una política exterior miope y belicista frente al incipiente fenómeno de la Revolución Cubana. ¿Quién organizó la invasión a Playa Girón? (De la que salieron con el rabo entre las piernas, en el mejor caso) ¿Quiénes entrenaron a esos patriotas tan cubanos? ¿De quién eran esos cubanos? ¿De qué Cuba?. Se dieron casos de terrorismo. Cito la muerte de un turista italiano por una bomba en un centro turístico habanero.
Más tarde hubo momentos en que en Cuba se vivió un estado próximo a una guerra: en los 60 (Yoanis no había nacido y yo era una niña) la CIA (sí, no es un cuento de Camino) pertrechó grupos “de bandidos” en las montañas del Escambray. Y Fidel, claro, les mando a las milicias. Y ganaron los milicianos.
Hay razones históricas suficientes para afirmar que los “cubanos de Cuba” y los de cualquier otra parte han experimentado circunstancias diferenciadoras. Y las personas responden mucho a sus circunstancias vitales. Afortunadamente cada persona es única. En todo caso es de su padre y de su madre.
Pero de nuevo con lo de Cuba: no debería olvidarse la influencia de la política estadounidense a la hora de distinguir cubanos de aquí, de allá y de acullá, a los que incluso se le tiene muy en cuenta con la famosa Ley Helms-Burton. Y no voy a meterme en esos jardines migratorios. El Departamento de Estado estadounidense bien que marca el nivel de cubanía que le viene mejor.
No me gusta impartir lecciones. Ni mucho menos dar consejos. En un mundo económicamente globalizado, en el que la tendencia es la fusión de fronteras, entretenerse en definir quién es más o menos cubano, y encima cubano de quién, (o chino, ruso o español), resulta una soberana memez.
Y vaya un pequeño apunte: la Transición española es un ejemplo de la manera de afrontar las diferencias políticas e ideológicas para ensamblar una sociedad sana en la que los ciudadanos se sientan libres dentro de un marco legal. Pero ojo, no fue un camino de rosas.
Sería deseable que el futuro de Cuba lo decidieran libremente los cubanos. Y la definición de nacionalidad debería ser la que dicte una Constitución aprobada por consulta popular. Mediante referendum.
Que la isla no vuelva a ser un abyecto protectorado de Estados Unidos.
Claro que eso no es muy políticamente correcto para decirlo en Miami ¿O no?.
Cristina de Borbón citada por la ley
El miércoles 15 de agosto de 2012, escribí una entrada titulada "Cristina de Borbón y Grecia en la encrucijada". Estaba inspirada en una información de Andreu Manresa sobre detalles del proceso judicial por cohecho, tráfico de influencias, falsedad documental y otras imputaciones seguido contra Iñaki Urdangarín.
Al final de mi comentario de agosto decía: "me pregunto (y es una hipótesis muy absurda, vamos) qué pasaría si la hija del Jefe del Estado español le pone muchos "borbones" al asunto en el que está metida, y declara de motu propio. Se haría un gran favor. Y posiblemente parte de la ciudadanía se lo agradecería. Iguales ante la ley ¿O no?. Pero la verdad es que es mucho pedir. Hay monarquía pero las infantas carecen de una misión definida en la Carta Magna. Pedirles que sean ejemplares todo el tiempo tal vez sea demasiado". Lo cierto es que con mi atrevimiento ciudadano le daba un buen consejo a Su Alteza. Ahora tendrá que comparecer por imperativo legal. Los correos de Diego Torres han tejido una trama de indicios de la que al parecer no escapa Urdangarín. Y ya se verá en lo que quedan respecto a Doña Cristina.
Es un momento duro para la familia Urdangarín-Borbón. Pero una vez en los tribunales, iguales ante la ley, como debería ser, sin enconos pero sin favores, podían al menos devolver lo tan mal habido. Saldar parte de las deudas contraídas con la ciudadanía. Y de paso recordar que todo poder dimana de la soberanía popular.
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